9/10/12

QUÉ HAY DE LO DICHO POR ADELA?



La ciudad de Iquitos vive momentos interesantes, y esto porque se  sigue una expectativa justa frente a los resultados de lo anunciado por la alcaldesa de Maynas, Adela Esmeralda Jiménez Mera. Es una gestión que puede tener corta duración con su nombre al frente, pero que puede extenderse con sus lineamientos hacía el final del periodo con el alcalde suspendido Charles Mayer Zevallos Eyzaguirre, que trae en sus mensajes algo tan extraño y difícil de entender para muchos por lo inusual de su aplicación que es la integración de esfuerzos de quienes tienen el compromiso de gobernar y conducir los destinos de las ciudades donde habita el pueblo que los eligió.

Son tres campañas, como llama Jiménez Mera a las líneas matrices de su propuesta, que se han puesto en marcha, son trazos muy complicados que son consideradas cartas de intención poco viables, tal como expresan especialmente los escépticos natos o los encubiertos que utilizan este adjetivo para zancadillar políticamente los primeros pasos de la primera autoridad de la provincia al frente de su cargo.

La Seguridad Ciudadana sin fronteras que es un proyecto generado desde Maynas, responde a la necesidad de parar la mano y las malas artes de la delincuencia individual o semi organizada y evitar su crecimiento, algo que nadie lo niega y que nos alarma con su consecuente intraquilidad colectiva. A lo que -hasta donde conocemos- se viene trabajando en gabinetes para extender en su conocimiento al primer nivel que es el que se ubica dentro de los ambientes administrativos y concejalísticos de la comuna mayor, desde donde con una rápida maduración tiene que extenderse hacia las otras municipalidades distritales de la ciudad de Iquitos para romper los límites territoriales innecesarios que las normas legales establecen en esta guerra ante la criminalidad, en la que deben participar los Gobiernos Regional y Nacional. Esa es una tarea de todos y es competencia de los organismos de gobierno a todo nivel, y claro está sin tener como observadores al sector privado que tiene mucho que aportar.

Otro segmento donde el trabajo preliminar parece estar avanzando con cierta notoriedad, es el ordenamiento y la recuperación de la ciudad y la toma en mano del principio de autoridad, algo que claramente se ha desplazado hasta casi su imperceptible presencia como consecuencia de los meses del llamado “circo municipal”, con el respeto de los actores circenses, como nunca se había dado en la historia de esta comuna. Iquitos no está bien urbanísticamente, las áreas verdes tienen que darnos las muestras de su existencia, los centros de esparcimiento y belleza urbana como son las plazas y parques merecen atención, la actividad comercial debe mejorarse y evitar su rostro fenicio y caótica en sus calles y finalmente, aunque hay más, el tránsito vehicular y peatonal, con su ingrediente principal que es la cinematográfica presencia de la maquinaria de la empresa china que cual Transformes, han desordenado y han hecho insalubre la vida en la ciudad demostrando incompetencia.

En todo esto, se ha propuesto la alcaldesa, lo digo de acuerdo a su discurso, poner mano dura, pero previa concertación y armonización, sensibilización entre los habitantes para que dialoguen y contribuyan al mejoramiento de la ciudad. Nos parece bien, este no es un tema únicamente de gobernantes, sino también de nosotros los ciudadanos que deseamos una mejor ciudad para mejorar nuestros atractivos y mejorar social, políticamente y económicamente (todos, los más humildes y los demás).

Apreciando con serenidad, responsabilidad social y sin apasionamientos, solamente con la necesidad de un concepto de interés colectivo, Adela Esmeralda Jiménez Mera puede ser poseedora de las mejores intenciones por llevar la cosa pública a mejor rumbo, pero en esa ruta necesita de la colaboración de todos, de su entorno de gobierno que debe ser capaz y competente, de su equipo ejecutor, de los medios de comunicación para que éstos asuman con responsabilidad su intervención en los temas de interés colectivo y fundamentalmente del pueblo (vecindario) en su conjunto con el propósito de responder sin pasiones ni intereses ajenos lo que puedan promover los políticos.

Los conceptos de competencia, lucha o confrontación política, pierden su valor en el momento en que se extienden más allá de la contienda electoral, es decir cuando las peleas partidarias se dan en tiempos de gestión entre los gobernantes. Los conflictos insanos se han dado a través de los tiempos de nuestra democracia entre los gobernantes regional de turno y el gobernante local de la ciudad capital, desde los tiempos de Tomás Gonzales Reátegui hasta nuestros días. La pelea es por pintar de color político cada gestión y en eso se dan las colisiones innecesarias, en el aprovechamiento personal mediático en el momento de las acciones que le corresponde cumplir a cada gobierno. Cada cosa en su lugar y en su tiempo, de seguir esa mala práctica llegaríamos al estado descrito por la frase cómica de la tira de los diarios de los años 60: “estamos fritos pescaditos”. El destierro de ese mezquino concepto revaloraría el sagrado derecho de elegir en cada proceso electoral, que es importante, necesario e imprescindible. Entonces el pueblo podría decidir correctamente para que durante su período los elegidos gobiernen, respondiendo a las expectativas que sus propuestas han generado.      

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