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PANTALÓN BLANCO
Escrito por: RAUL HERRERA SORIA
el
lunes 11 de enero de 2010
, Categoría:
personajes
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En la ciudad pequeña la lluvia parece remojar más, como la tristeza parece acentuarse con mayor contundencia en el alma. Una sonrisa parece ser más contagiosa que las risitas de los ambientes donde funciona el aula de colegio primario. Las personas, si bien todas parecen tener la misma notoriedad, hay algunos personajes, pocos pero los hay, que se elevan más allá de los demás.En “La Perla”, la bulliciosa pequeña ciudad que es el puerto del río Huallaga, hay personas muy notables, y son notables porque hacen bien o por lo torpe que éstos puedan ser. Hay de los borrachines que se hacen notar porque de forma consuetudinaria caminan todos los días a la misma hora por el mismo lugar. Uno de ellos, Facundo, el pobre hombre de cabello cano que alguna vez trabajó en el empresa nacional portuaria; con sus casi 70 años a cuestas, como pan del día se “sopla” su quinientín - trago corto a base de recio alcohol y una mezcla mentirosa de cortezas de árboles de la selva cercana - que bebe con deliciosa avidez uno tras otro - botella tras botella - y a media mañana camina en su cotidiana borrachera por la plaza de armas interpretando graciosamente los viejos valses amazónicos que alguna vez marcaron las costumbres musicales de la pequeña urbe, que son las mismas de los hermanos Vásquez, notables hombres de la música y las letras de La Perla huallaguina.
Hay personajes como doña Otilde la típica vendedora de aguajes, la que por muchos años sienta sus arrugadas ancas en su desgastada banca de patas cortas en la esquina de la Iglesia catedral. Vende su producto empleando las bolsas plásticas de color rojo transparente, y previamente quitando las ásperas cascarillas para lo que emplea su viejo cuchillo de cocina sin mango. Los ofrece a los perlinos, o a cualquiera que pase, inclusive a gringos mal olientes con su característico acento diciendo “¿con azúcar o con sal? Diga usté cho…”, dándole con estos ingredientes un plus a sus deliciosos aguajitos.
En los alrededores siempre transita con algo en la mano, con rostro cetrino, aunque a veces más juguetón, en algún momento dicharachero, el hombre del pantalón blanco. Mientras tanto recorren las calles – velozmente - unas veces enfundados en livianas bicicletas u otras veces a paso raudo, marcando ritmo de maratónica carrera, ambos con severa concentración en lo que hacen. Ellos, los hermanos Huamán Poma, Joseph y Gonzalete, son los dueños de los primeros premios en cuanta actividad ciclística o de maratón se realiza en la zona del Huallaga. No hay quien les oponga resistencia ni intente quitar “la corona”.
Aunque por ahí, sin competir Maurito, así le llaman sus conocidos, que son casi todos de la ciudad, al hombrecito, pequeño de estatura, de casi 90 años que subido a su vieja bicicleta recorre incansable las calles y todas sus plazas despertando atención no solamente por la fragilidad de su figura y su edad, sino que también por la bandera que envuelve su cuerpo para hacer sus recorridos inagotables. Es todo un símbolo de la fortaleza de la tercera edad.
En La Perla todos ellos son visibles, es una pequeña ciudad que tiene uno de los puertos más importantes de la Amazonía. Es multicolor en su paisaje, en sus calles, en sus costumbres y en su gente. A sus pobladores los conocen como los huallaguinos o perlinos, todos o casi todos ellos conocen a otro personaje que es el hombre del acostumbrado vestir pantalón blanco. Alucinante al hablar, nadie sabe de dónde vino a habitar este pueblo, pocos saben dónde duerme, pero sí saben que come en cualquier lugar: donde el hambre le aprieta.
En su casi desvariante conversación no habla más de la fantasía de mujeres fáciles, a las que él las ve en su mente y de las que graciosamente comenta haciéndolas suyas y casi siempre invitando a sus conocidos a compartir sus carnes frescas.
Nadie ha podido conocer su nombre y el hombrecillo del pantalón blanco lo celebra olímpicamente. ¿Quién sabe mi nombre en esta Perla carcelera?, inquirió una vez al waracón, Rogelín Quebradas, el flaquito, esmirriado de ojos vivaces que tiene como oficio ser el más famoso fotógrafo del Huallaga. Solamente el silencio fue la ausente respuesta .La Perla es su cárcel y el río la gran avenida del sólo mirar, porque navegarlo no lo desea. Esta ciudad al parecer es su autoexilio, quién lo sabe.
Utiliza unas zapatillas pulcramente blancas, aunque no de “marca”, pero en su narcótica chamullería explica que le costó 150 dólares. Pequeño, regordete, de andar bamboleante, con hablar a veces desafiante comenta un pasado no comprobado de labores al margen de la Ley, en medio de bosques impenetrables donde participaba en la preparación y ponderaba luego su participación en los cárteles de la droga.
“Trátame con respeto, no me digas narco. Llámame señor narco…” ataca en su discurso para identificarse y ser identificado por quien o quienes se dirijan a él.
Dice que se encuentra ocho años en La Perla, sin abandonarla un solo día. Recuerda con melancolía a su madre, que en su relato es su albacea pero a la vez celebra los negocios que ella hace en su nombre. Vende sus propiedades vehiculares e inmuebles, habla de sus ganancias, habla de desbordantes cifras de dinero verde. Cuando habla de estos temas, brillan sus ojos y despierta su fantasía que lo transporta al pasado – quién sabe legendario - con sus encuentros en las calles caleñas de Colombia, en los Estados Unidos, o en otras ciudades del Perú. Su opulencia es la de cualquier capo de la mafia.
Parece dominar de todo, habla con conocimiento de los cárteles de la mafia mundial, de sus supuestas interioridades, de sus ajusticiamientos. Al hablar así se siente un docto en estos temas. Aunque también en otros; una tarde mientras en la sala de trabajo de la municipalidad de La Perla, Charly Pacucho, cantante profesional que hizo saborear con su voz los escenarios más concurridos y llenar sus oídos de aplausos, presentaba el proyecto de una nueva canción, se atrevió a observarle que debía levantar el tono luego del coro de esa cumbia. A decir de Pacucho, el hombrecillo del pantalón blanco tenía la razón.
Nunca lo vimos salir muy de mañana, de pronto irrumpe el día con su presencia con su andar muy suyo. Chato, gordo y saludón, patero dirían otros. Pasa el día conversando con uno y con otro, es amigo de comerciantes y de los vendedores de baratijas de la esquina de la casa de los curas.
Es un vendedor de revista, aunque de esa faena nadie le cree, ni él mismo, pero visita al ingeniero adventista como también lo hace al economista Bucaram quienes son los suscriptores de sus revistas nacionales. Se sabe que de allí puede salir el poco billete de dinero que consume. Dice que su madre, desde no se sabe dónde, le envía dinero para sufragar sus gastos y es por eso que en tono altamente soberbio dice “nadie dirá que este hombrecito de pantalón blanco debe dinero por hotel, por comida, por ropa o por cualquier cosa. Solamente que soy el señor narco, nada más”.
EL VERDADERO NOMBRE DEL ESTADIO DE IQUITOS
Escrito por: RAUL HERRERA SORIA
el
domingo 3 de enero de 2010
, Categoría:
deportes,
fútbol,
HISTORIA
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He ido encontrando a lo largo de muchas décadas, desde que tengo uso de razón, distintas formas de mencionar el nombre del estadio nuestro. Asistía a este escenario sobre la bicicleta del tío Juan Soria, quien habitúe de las famosas “segundillas” (ingresos sin pagar al comenzar a jugarse el segundo tiempo del partido de fondo) nos ubicaba, a mi hermano mayor y a mí, en las tribunas del viejo escenario futbolístico iquiteño, aunque Fernando se escabullía y llegaba hasta detrás de uno de los arcos para presenciar el cotejo – en ubicación privilegiada- al lado del insigne ex jugador del CNI y entonces prefecto del Departamento, Javier “el capi” Méndez Pereira. Desde entonces hasta ahora mismo en que la globalización de las comunicaciones nos permite conocer todo o casi todo al instante, leo y escucho las más graciosas e increíbles maneras de expresarse o referirse al nombre del estadio de Iquitos.Hasta hoy se me hace fresco en los oídos las palabras pulcramente expresadas por el mejor comentarista deportivo que haya tenido el Perú en toda su historia, Carlos Aquiles García Ruiz, indicando que los encuentros de la primera división se jugarían en el “viejo Max”, aludiendo a nuestro “colosal” estadio. Lo hacía anteponiendo el latínico término stadium seguido de Max Augustín. Habría que creerle al buen sacha limeño, a quien llamaban así utilizando nuestros usos lingüisticos pero que en el español más castizo era el limeño del monte o limeño de la selva. Creerlo desde muy joven me ha servido para no apartarme de la verdad.
Valió la pena creer. Más tarde con mis investigaciones seguidas, me quedé sumamente complacido conmigo mismo al conocer que la utilización del nombre correspondía a lo correcto.
El estadio iquiteño fue escenario de muchas competencias. Desde niño asistí a los choques futbolísticos locales y luego a los partidos de la Copa Perú y desde 1973 –ya adolescente- a los encuentros del campeonato descentralizado peruano. Estuve allí, porque fui parte de la organización de gobierno que tuvo que ver por su demolición el 2005 y luego su construcción casi inmediata ese mismo año para que ahí se jueguen algunos partidos de la primera etapa y semifinal del mundial sub 17.
QUIÉN FUE MAX AUGUSTIN
El estadio de Iquitos lleva el nombre de un noble personaje de la ciudad, Máximo (Max) Augustin
Una de esas tardes futboleras de Copa Perú, en el novísimo estadio iquiteño, nos entretuvimos en agradable conversa de la historia con el maestro del periodismo Víctor Manuel Velásquez Cárdenas y con Luis Urquizo Olórtegui, veterano de las cosas del deporte de la capital loretana. Busqué de ellos explicaciones de los orígenes del colosal Max Augustín.
CON OLOR A GUERRA MUNDIAL
“En 1942, el mundo vivió momentos sumamente duros. El barbarismo de la Segunda Guerra Mundial devastó Europa y los latidos de la muerte podrían extenderse irremediablemente hacia este subcontinente.”, comentaron con seriedad los veteranos deportistas. La ubicación estratégica puso a Perú y la Amazonía en los planes de los aliados que consideraron necesario establecer una base aérea alterna ante el eventual crecimiento de la crisis en el mundo.
Con marcada prisa se puso en marcha la construcción en Iquitos de un aeropuerto alterno. La vida tranquila de la cosmopolita ciudad selvática se trastocó con la visita de barcos del viejo continente, lo que hacía más próxima la participación de Perú en el conflicto armado. Llegaron ingenieros y expertos de la empresa norteamericana Rubber Development Corporation que tenía a su cargo la construcción del aeropuerto.
Esto obligó a tomar medidas, a reubicar lo que estaba instalado en el lugar donde debía construirse el nuevo aeródromo. Cerca del lago de Morona Cocha estaba el lugar pero ahí mismo se encontraba el campo de fútbol, el campo fue conocido como “Capitán Salaverry”, aunque popularmente era identificado como el estadio "El Polígono", igual nombre que un campo deportivo que hacía poco había desaparecido.Eran los años en que se jugaban encuentros no oficiales con la participación de tradicionales equipos locales, ahí estaba el decano Atlethic Club José Pardo, Sport Loreto, Colegio Nacional Iquitos, el Francisco Bolognesi conformado por los militares afincados en la capital loretana pertenecientes a la Fuerza Aérea y el Ejército.
Con fines compensatorios, el gobierno peruano pidió a la Rubber Development Corporation reubicar y construir un estadio para Iquitos. Buscaron un terreno que estaba frente al Club Tennis Iquitos (sic) y que era propiedad del residente inglés llamado Máximo Augustín Campe. Los aficionados solicitaron este terreno para que allí se construyera el estadio. Dice Víctor Manuel Velásquez, que el predio estaba sembrado de árboles de nísperos, guayabas y supayocote, deliciosas frutas tropicales amazónicas.
EL ESTADIO DE LOS AUGUSTÍN
Los constructores del aeropuerto que, nunca llegó a ser utilizado en la Guerra Mundial, posteriormente sería el aeropuerto “Teniente Bergerie” donde en los sesenta los aviones operaban comercialmente con el resto del país, comenzaron a levantar la primera tribuna de madera pesada, construida con cedro y moena, empleando shungos (madera extremadamente dura) para algunas bases. Los techos fueron fuertes empleándose calaminas de aluminio. Se construyó una sola tribuna con aproximadamente 30 metros de longitud por 5 metros de ancho, cerrando el terreno donde estaba el estadio con sinchinas y alambre de púas.Al principio los deportistas y la población iquiteña identificaban al escenario como el estadio de los Augustin.
La informalidad hizo que por muchos años este escenario no contará con documentación que acreditará su propiedad. En 1962, cuando el Consejo Nacional de Deportes decidió construir un coliseo cerrado, al lado del estadio, tuvieron algún inconveniente. Los terrenos no habían sido inscritos a favor del Ministerio de Vivienda y Obras Públicas por lo que tuvieron que moverse para actualizar la documentación para transferir los terrenos a favor del gobierno.
Ya fallecido Max Augustín, sus familiares tuvieron que tomar parte en la entrega de los terrenos que gentilmente había donado este noble inglés a favor de los deportes en Iquitos. Para agradecer tanta generosidad a mediados de los años sesenta, el Consejo Nacional de Deportes, que estaba presidido por Ing. Alfonso Estremadoyro envió un documento de agradecimiento a la familia Augustín por la donación de los terrenos donde hoy se lucen el estadio, el coliseo cerrado y también la piscina a la que poco después construiría el Club de Leones de Iquitos.
En el nuevo coliseo cerrado que inicialmente se llamó Iquitos para posteriormente llevar el nombre de Juan Pinasco Villanueva, se jugó el IV Campeonato Mundial Femenino de Baloncesto.
En marzo de 1967, la Comisión de Deportes de Maynas acordó cambiar la denominación de Estadio Oficial por la de Estadio "Max Augustín", nombre con que ahora es conocido en el mundo entero con una modernidad similar a los más conocidos en los cinco continentes.
FUE INTELIGENTE LA LOCURA DE CÉSAR URETA
Escrito por: RAUL HERRERA SORIA
el
sábado 2 de enero de 2010
, Categoría:
personajes
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Cuando la serie semanal de programas “Estrafalario” era transmitida cada semana en la televisión estatal, no me desprendía de enfrente del televisor. Entre tantos artistas, uno tan bueno como el otro, había una figura que destacaba con notoriedad por los graciosos personajes que interpretaba. Esa figura era la del loco Ureta.
Me comentaba mi madre que se trataba de uno de los miembros de la célebre familia Ureta, de artistas peruanos. “Debe ser una oveja descarriada” comenté, sin pretender darle sentido homosexual al artista a pesar de que personificaba a Rita Pavone y otras figuras femeninas de perfiles grotescos. Era un tipazo, un gran cómico.
Una vez fallecido César Ureta, Pedro Enrique Vega Coriat, notable periodista iquiteño me comentó que su vecina llamada Palmira, guapa mujer loretana, era la viuda del cómico limeño. Pedro Enrique entonces vivía en la calle Morona frente a la plaza Sargento Lores. El loco Ureta estuvo ligado a Iquitos a través de su esposa.
Recientemente en un paseo por la Internet , ingresé a una página sumamente interesante www.arkivperu.com, que me cautivó por sus agradables temas. Realmente sensacional que sin sentirlo me mantuvo navegando entre sus posts por algunas horas. Es ahí donde pude encontrar la loca historia de este célebre personaje del teatro y la televisión peruana y quise compartir parte de ella, especialmente en la definición que da a su vida.
A continuación un fragmento de esta entrevista, espero que la disfruten.
ENTREVISTA INSOLENTE A CÉSAR “LOCO” URETA
Fuente: Revista Zeta, Setiembre -Octubre 1979.
Fotos: Zeta y Caretas.
Fotos: Zeta y Caretas.
¿Podrías contar tu vida rápidamente?
Nací en Lima en una ribera de la calle treinta y dos. El día que yo nací no nació ninguna flor. Me trájo el Pájaro Loco. Llegué a mi casa y mi mamá había salido. Al rato empecé a tener hambre y me fui a la casa de la vecina para que me diera un poquito de leche y ella me dió un poquito nomás, porque le daba de mamar a todos los niños del vecindario. Luego fui a mi casa. Mi mamá ya había llegado. Le dije: "Mamá ya nací". Ella me dijo: "Que sea la última vez. La próxima te rompo el alma". Una vez que se calmó le dije: "No te preocupes mamá, que ya me eché el talco que estaba arriba de la alacena". "Te has hechado el queso rallado, tonto", me dijo.
Pasada la sorpresa, mandó llamar a mi papá para que viniera a conocer a su hijo. El vino muy contento. Imagínense, cinco años que no venía. El había estado trabajando de buzo en una acequia; pero lo ascendieron y lo pasaron a la piscina.
Al día siguiente me mandaron al colegio. Regresé muy temprano y le dije: "Mamita, el estudio no me gusta matatirutirula". De mi niñez no me acuerdo porque sufro de magnesia.
Pasaron los años y llegué a los quince, la edad en que todos los muchachos aspiran a ser como sus grandes héroes, James Bond, Batman, Superman, Tarzán, Marlon Brando... algunos como Raquel Welch. Yo como no le pedía mucho a la vida quería ser como ese gran actor que trabaja en "Estrafalario" en canal y que hace Au... aú, que se llama César Ureta. Ahora que estoy viejo y acabado, digo: "Pude ser un gran artista".
Además, en la mencionada entrevista, preguntan a César Ureta …
− Aparte de ser loco eres calvo, ¿desde cuando eres calvo?
Desde que nací.
− ¿Y cuando te diste cuenta?
Un día estaba caminando y me tropecé con un mechón de mi cabeza, por si acaso, de aquí arriba.
− ¿Pero te gusta ponerte faldas?
Reconozco que me gusta ponerme faldas, pero no me aloco, no me aloco, no me aloco, no me aloco.
LO DE CNI NO FUE MALO PERO PUDO SER MEJOR
Escrito por: RAUL HERRERA SORIA
el
jueves 31 de diciembre de 2009
, Categoría:
deportes,
fútbol
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Ingresando al recuerdo inmediato, logro escuchar las más escépticas manifestaciones de los hinchas loretanos respecto al futuro de CNI en la primera división del fútbol peruano. Eso sucedía al inicio del torneo, inclusive los más acérrimos seguidores del equipo albo se atrevieron a dudar en que podríamos mantenernos en competencia el 2010. Es que las cosas cuando se comenzó a jugar el descentralizado no pintaban como muchos se imaginaban. El equipo jugaba pero no cuajaba, CNI lograba puntos pero no convencía y si ganaba dejaba dudas.La campaña de este 2009 terminó en medio de la angustia de la pelea por la permanencia de la categoría, algo incierto hasta la penúltima fecha en que en Iquitos se derrotó al Sport Ancash. Pero hay muchos factores que ahora sirven de argumento para decir que este CNI 2009 no fue malo y que mereció mejor suerte.
Aunque siempre se da aquello que los errores se pagan. Comienzo diciendo que se pagó el derecho de piso. Volvimos después de 16 años, con dirigencia novata para estos menesteres y con el corto tiempo que disponía para armar el plantel de jugadores, se equivocó trayendo para probar hasta casi 50 peloteros. Lo que ocasionó una tremenda pérdida de tiempo y dinero.
Con un modesto equipo llegaron otras equivocaciones dirigenciales. Se apresuraron en desembarcar al técnico Jorge Machuca y en su lugar trajeron al uruguayo Luis Cubilla, quien con tremendo récord en la historia deportiva de su vida sucumbió ante la mediocridad de un grupo de jugadores quienes “hicieron respetar” la pobre idiosincrasia del futbolista peruano y construyeron la “camita” al afamado técnico charrúa y en contra de los intereses del CNI perdieron todos los partidos que dirigió (6 en total) más uno que correspondió al único partido dirigido por Marcial Salazar, quien asumió la conducción del equipo de forma interina hasta que llegó César chalaca Gonzáles, a esto sumamos el choque que se perdió y que le costó el puesto a Machuca. Es decir se perdieron 24 puntos al hilo, de manera consecutiva que obviamente nos hundió. Qué hubiese pasado si de ese total hubiésemos ganado solamente la mitad; estaríamos en un campeonato internacional o por lo menos al final encima de media tabla.
El tiempo y la experiencia vivida debe dar solidez para mirar este año, aunque con la crisis encontrada al final del camino, ocasionada por la renuncia -posteriormente revocada- del presidente del club Iván Vásquez Valera, hay algo de atraso que puede ser recuperado y se debe mirar las cosas con mayor expectativa.
La campaña de este año puede parecer mala, pero lo aprendido fortalece para mirar de otra forma la temporada que se viene. Hay que darle a chalaca Gonzáles los elementos que necesita para que ese equipo no termine como este año, cierto que salvándose de categoría pero jugando a no perder e intentando con la ayuda de la suerte una victoria por la sorpresa de los contra ataques. Eso como consecuencia de la carencia de hombres que saben hacer goles y que no tienen una marcada vocación ofensiva.
Dinero y voluntad, la búsqueda de financiación para armar el equipo es lo que le queda hacer a la actual dirigencia. La afición responde, eso nadie lo duda. Responde con su característica corrección que le ha valido el reconocimiento de la Asociación Deportiva de Fútbol (organismo rector del fútbol rentado) que le ha otorgado a Iquitos el premio Fair Play, en razón a su correcta actitud durante los partidos del campeonato 2009. Además que el estadio Max Augustín de Iquitos fue el de mayor concurrencia del año aunque eso no es lo mismo con la recaudación, ya que en otros escenarios las entradas tienen un precio mayor.
Este 2010 que se avecina debe ser mejor, debe encontrar a CNI con mayores experiencias recogidas y con una visión diferente. Lo que solamente hay que invocar es el respaldo regular y sostenido de nuestra afición. Es duro el camino pero es necesario ser mejores y para lograr este propósito, primero hay que querer.
LOS VIENTOS DE YURIMAGUAS
Escrito por: RAUL HERRERA SORIA
el
martes 22 de diciembre de 2009
, Categoría:
actualidad
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De pronto me encontré entre los habitantes de Yurimaguas. Llego y me integro a la sociedad, no soy extranjero, siento que soy uno más, aunque ser de Iquitos tiene un sentido diferente entre los yurimagüinos, y en eso tienen razón ya que los iquiteños queriendo o sin querer hemos respirado el autosuficiente aire de centralistas, de mentecatos capitalinos. Nos miran como nos sentimos inconscientemente, prepotentes que hemos arrumado las aspiraciones de los altoamazonense a un plano de la postergación para dar paso a nuestro crecimiento como ciudad sin pensar en la justa aspiración de los demás pueblos loretanos.
Al llegar me imaginé que podría encontrarme con una Yurimaguas igual o inferior a esa ciudad que dejé hace 3 años. Ahora –hay que reconocerlo- la cosa es diferente, esta ciudad ha cambiado notablemente. Ahora tenemos una mejor presentación urbanística. La composición de ciudad lo aleja bastante de otras localidades que son capitales de provincias de la Región o el Departamento de Loreto. Esta es una ciudad, no un pueblo. Aquí tengo energía eléctrica, agua potable, telefonía tradicional y móvil las 24 horas del día. Creo que hay mejores condiciones de vida.
Pienso y hablo de una ciudad más grande pero de pronto mi amigo Abdul Vela saluda a todo el mundo con tanta familiaridad que me devuelve a la ciudad pequeña que está en crecimiento, con todos los elementales servicios en funcionamiento, con comunicaciones igual que cualquier ciudad del Perú, con una sociedad con costumbres que evolucionan y actitudes comerciales que han interesado a cada vez más instituciones financieras. Yurimaguas es otra. Siento que crece y eso está bien.
En Yurimaguas, que tiene mucha influencia indígena y una gran presencia católica hasta el punto de haber sido fundada hace 300 años (8 de diciembre de 1709) por el sacerdote católico checo Samuel Fritz, su población se amestiza a un ritmo sumamente acelerado. Los indígenas llegan a la ciudad y cada vez más acentúan su presencia y se hacen profesionales en diversas disciplinas, aunque lo cierto es que aquí cerca del 80 por ciento son egresados de las escuelas llamadas normales, pedagógicos o de la Universidad que terminan de docentes en colegios primarios o secundarios del área rural y de la misma ciudad.
El alcalde de Yurimaguas es a la vez la primera autoridad de la provincia de Alto Amazonas, él es Héctor Hidalgo Rojas quien está logrando que los yurimagüinos vivan un gran cambio reflejado en todo lo que se ve. Por donde uno camina puede apreciarse el rastro que su obra está dejando. Su gobierno no maneja muchos recursos propios, que son los que provienen de asignaciones de las regalías del canon petrolero que produce la Región Loreto cuya entrega se comparte porcentualmente con las otras provincias loretanas (tan disminuidas cada año), y con la entrega de la parte que le corresponde del Fondo de Compensación Municipal (FONCOMÚN) que reparte el gobierno nacional entre las comunas del país. El alcalde es una especie de malabarista económico que financia las obras que se observan en la ciudad y la provincia que se logran con los aportes que se obtienen a través de sus gestiones ante organismos de desarrollo de instancias mayores como son el Gobierno Regional loretano y del gobierno de Lima. Una tarea nada sencilla y por lo tanto allí radica el mérito de un gobierno exitoso.
La ciudad ahora mira su futuro con expectativas diferentes . Si bien lo que hace el alcalde de Yurimaguas ahora no es algo que puede despertar a todos a esa misma visión de desarrollo, esto se debe a los preliminares de un campaña eleccionaria que parece tendrá mucho fragor. A pesar de las mezquindades políticas de algunos, existen realidades que se imponen más allá de la ceguera, la sordera y las necedades humanas . Hace poco me encontré con la exposición que hizo un funcionario de la Autoridad Portuaria Nacional y allí se describió la proyección del desarrollo que tendrá Yurimaguas y es coincidente con el alcalde Héctor Hidalgo. La capital altoamazonense podrá desarrollarse con su puerto internacional que a decir de los expertos se comenzará a construir desde el 2011.
El complejo portuario permitirá un crecimiento social, económico y financiero con la presencia de inversionistas nacionales y extranjeros procedentes de Brasil y otros países de Asia que tendrán en la hermosa carretera que poseen los yurimagüinos que llega desde la sanmartinense Tarapoto y el proyectado puerto internacional, un punto de concentración del trabajo logístico para el movimiento entre Paita, en el Pacífico, y los clásicos puertos brasileños en el Atlántico.
Yurimaguas debe ser el eje de desarrollo del transporte multimodal donde debe incorporarse la construcción de un aeropuerto internacional acorde con el proceso de crecimiento de una ciudad deseosa de avanzar en todos los campos y disciplinas económicas.
Ahí están los ríos Huallaga, el Paranapura y los valles que rodean la ciudad y conforman la provincia que ahora están en un amanecer hacia los tiempos de progreso que le cambiará el sentido a esta localidad y a sus hijos.
Al llegar me imaginé que podría encontrarme con una Yurimaguas igual o inferior a esa ciudad que dejé hace 3 años. Ahora –hay que reconocerlo- la cosa es diferente, esta ciudad ha cambiado notablemente. Ahora tenemos una mejor presentación urbanística. La composición de ciudad lo aleja bastante de otras localidades que son capitales de provincias de la Región o el Departamento de Loreto. Esta es una ciudad, no un pueblo. Aquí tengo energía eléctrica, agua potable, telefonía tradicional y móvil las 24 horas del día. Creo que hay mejores condiciones de vida.
Pienso y hablo de una ciudad más grande pero de pronto mi amigo Abdul Vela saluda a todo el mundo con tanta familiaridad que me devuelve a la ciudad pequeña que está en crecimiento, con todos los elementales servicios en funcionamiento, con comunicaciones igual que cualquier ciudad del Perú, con una sociedad con costumbres que evolucionan y actitudes comerciales que han interesado a cada vez más instituciones financieras. Yurimaguas es otra. Siento que crece y eso está bien.
En Yurimaguas, que tiene mucha influencia indígena y una gran presencia católica hasta el punto de haber sido fundada hace 300 años (8 de diciembre de 1709) por el sacerdote católico checo Samuel Fritz, su población se amestiza a un ritmo sumamente acelerado. Los indígenas llegan a la ciudad y cada vez más acentúan su presencia y se hacen profesionales en diversas disciplinas, aunque lo cierto es que aquí cerca del 80 por ciento son egresados de las escuelas llamadas normales, pedagógicos o de la Universidad que terminan de docentes en colegios primarios o secundarios del área rural y de la misma ciudad.
El alcalde de Yurimaguas es a la vez la primera autoridad de la provincia de Alto Amazonas, él es Héctor Hidalgo Rojas quien está logrando que los yurimagüinos vivan un gran cambio reflejado en todo lo que se ve. Por donde uno camina puede apreciarse el rastro que su obra está dejando. Su gobierno no maneja muchos recursos propios, que son los que provienen de asignaciones de las regalías del canon petrolero que produce la Región Loreto cuya entrega se comparte porcentualmente con las otras provincias loretanas (tan disminuidas cada año), y con la entrega de la parte que le corresponde del Fondo de Compensación Municipal (FONCOMÚN) que reparte el gobierno nacional entre las comunas del país. El alcalde es una especie de malabarista económico que financia las obras que se observan en la ciudad y la provincia que se logran con los aportes que se obtienen a través de sus gestiones ante organismos de desarrollo de instancias mayores como son el Gobierno Regional loretano y del gobierno de Lima. Una tarea nada sencilla y por lo tanto allí radica el mérito de un gobierno exitoso.
La ciudad ahora mira su futuro con expectativas diferentes . Si bien lo que hace el alcalde de Yurimaguas ahora no es algo que puede despertar a todos a esa misma visión de desarrollo, esto se debe a los preliminares de un campaña eleccionaria que parece tendrá mucho fragor. A pesar de las mezquindades políticas de algunos, existen realidades que se imponen más allá de la ceguera, la sordera y las necedades humanas . Hace poco me encontré con la exposición que hizo un funcionario de la Autoridad Portuaria Nacional y allí se describió la proyección del desarrollo que tendrá Yurimaguas y es coincidente con el alcalde Héctor Hidalgo. La capital altoamazonense podrá desarrollarse con su puerto internacional que a decir de los expertos se comenzará a construir desde el 2011.
El complejo portuario permitirá un crecimiento social, económico y financiero con la presencia de inversionistas nacionales y extranjeros procedentes de Brasil y otros países de Asia que tendrán en la hermosa carretera que poseen los yurimagüinos que llega desde la sanmartinense Tarapoto y el proyectado puerto internacional, un punto de concentración del trabajo logístico para el movimiento entre Paita, en el Pacífico, y los clásicos puertos brasileños en el Atlántico.
Yurimaguas debe ser el eje de desarrollo del transporte multimodal donde debe incorporarse la construcción de un aeropuerto internacional acorde con el proceso de crecimiento de una ciudad deseosa de avanzar en todos los campos y disciplinas económicas.
Ahí están los ríos Huallaga, el Paranapura y los valles que rodean la ciudad y conforman la provincia que ahora están en un amanecer hacia los tiempos de progreso que le cambiará el sentido a esta localidad y a sus hijos.


Periodista peruano, nacido en la ciudad de Iquitos, en la Amazonía peruana. Actual Primer Vice Decano del Colegio de Periodistas del Perú, Consejo Departamental de Loreto. En su trayectoria está el trabajo al frente de la radio de Iquitos, de la selva y otras ciudades del Perú. Fue director de diarios, revistas y corresponsal de medios escritos peruanos. Hombre fuertemente vinculado a la televisión peruana y de Loreto. Más de 30 años al servicio del periodismo, profesión en la que comenzó en el calor de su adolescencia.

