7/7/16

Los españoles también construyeron Iquitos

LOS ESPAÑOLES TAMBIÉN CONTRIBUYERON EN LA CONSTRUCCIÓN DE IQUITOS. MUCHOS CÉLEBRES POCO MENCIONADOS.
La siguiente es una reproducción del artículo escrito por el periodista don Alfonso Navarro Cauper, que con agrado lo pongo a consideración y para refrescar el conocimiento de nuestra historia.
Españoles en el progreso de Iquitos
Por: ( + ) Alfonso Navarro Cauper
Uno de los más grandes acontecimientos de la historia mundial tuvo lugar en la región amazónica peruana, cuando el conquistador y capitán español Francisco de Orellana descubriera el Amazonas el 12 de febrero de 1542, cuyo cuarto centenario, en 1942, fue celebrado en Iquitos con la pompa merecida y con la asistencia del representante de España, Coronel de Aviación y Secretario del Ministerio del Aire, Francisco Iglesias Braae, quien fue declarado Huésped Ilustre por la Municipalidad de Iquitos.
Si nos referimos a las misiones religiosas, entre ellas las de jesuitas, franciscanos y agustinos que desde hace siglos han realizado y realizan obras de catequización, evangelización y cultura, civilizadora en suma, en la región de la selva peruana, las cuales mayormente estuvieron y están formadas por españoles; cabe reconocer que a la Misión Agustiniana se debe en mucho el progreso de estos pueblos amazónicos peruanos, no sólo en lo espiritual, sino también en lo social.
Los hechos anteriormente narrados, prueban de la existencia de lazos indisolubles e históricamente eslabonados con la Madre Patria. Mas, lo que buscamos también, es acentuar y exaltar la labor que, en lo referente a progreso, civilización y cultura, trajeron los españoles que llegaron hasta nosotros abandonando sus lares, sin otros ideales que el de conocer otras porciones de la tierra y con el propósito de labrarse mejores medios económicos.
Estos, que diríamos inmigrantes españoles, nos trajeron no sólo su personal figura, sino también el generoso caudal de sus energías, de su esfuerzo, de su amor al trabajo. Eran aquellos, hombres valerosos y decididos. No vinieron a “hacer la América", pero sí nos trajeron su aporte en las distintas órdenes de las actividades humanas: obreros capacitados, carpinteros, albañiles, comerciantes, industriales, conocedores de las faenas del agro; cultores de las bellas artes: arquitectura, música, teatro, fotografía, fotograbados, cinematografía, alfarería.
Permítasenos, pues, hacer una reseña de estos personajes españoles en una apretada síntesis, porque no es posible referirnos a todos, pues siempre pecaríamos de omisión, dado que son todos los que vinieron merecedores del más sincero reconocimiento. Cumplamos, pues, en parte, la buena intención que nos anima.
Han ejercido el cargo de Alcalde de la Municipalidad de Iquitos: Manuel Rodríguez Lira, José Altimira y Motta, Francisco García Sanz, Serafín Otero Barcia. Arquitectos como José Serra y José Altimira y Motta, intervinieron en la construcción, aparte de otros edificios y fincas, de la Iglesia Matriz y del Malecón Palace.
Rosendo Riera que inició la pavimentación de Iquitos, se trasladó a Buenos Aires, Argentina, donde continuó ejerciendo su profesión. Los hermanos Marcelino y José Riera Torrá, fueron los primeros en constituir empresa de construcciones, en establecer talleres de alfarería, de construir mesas de cemento de imitación mármol y tubos para desagüe del mismo material. Uno de ellos, José, construyó la Catedral de la ciudad de Yurimaguas.
Los hermanos Rivas montaron aserradero y ladrillera en Moronacocha, aledaños de Iquitos. Los industriales Rodrigo López Garnelo. Julio Queija Fernández, Biblio López Ruíz, propietarios de aserradero, restaurante y jabonería, y fábrica de hielo y aguas gaseosas, respectivamente. Miguel Isern Pascual y Bernardo Cerdeira, expertos albañiles-constructores. Juan del Cuadro, propietario de un aserradero en el Amazonas, aguas arriba de Iquitos. Magín Boria Solé, fue próspero agricultor y trabajador de goma elástica en el río Tigre, afluente del Marañón.
Se establecieron casas comerciales, como "La Despensa" de Arturo Rodón; La Catalana" de José Ramos, "La Asturiana". La Casa Barcia Hermanos, armadora, de sólida economía y vasta explotación gumífera en el fundo "Galicia" en el río Tapiche, fundada en 1900 por José y Benito Barcia Boente. La fábrica de cigarrillos "La Cruz Roja" y "La Cubana" de Serapio Ródenas. La sastrería de Manuel Vásquez Jarez, varias veces Concejal de la Municipalidad de Iquitos, miembro de la Sociedad de Beneficencia Pública y socio fundador del Centro Social "Internacional".
Las joyerías de Francisco Martín y de Esteban Varela. Los hoteles "El Artesano" de Osorio Vara y "El Continental" de José Domper Mazana. En el campo intelectual y artístico, se distinguieron: Marcelo Pujol, periodista, Director de “El Latero". Eugenio Karr y Korona, periodista y poeta. Bernabé Gregorio y Alonso, periodista, poeta y escritor.
Hombres de ciencia como Monseñor José García Pulgar, Vicario Apostólico y Obispo de Iquitos. Antonio Balaguer, profesor de música y eximio pianista. Juan Forns, integrante de la Orquesta de la Compañía española de teatro “Lucas Rodríguez", fue Director de la banda de músicos del Regimiento Loreto. Fotógrafos de primera línea como Manuel Rodríguez Lira y Victoriano Gil Ruíz quien, exprofesamente, viajó a Europa (1910-1911) para estudiar y traer el arte del fotograbado con que ilustró diarios y revistas iquiteñas.
Cesáreo Mosquera Chousal, laborioso y dinámico ciudadano español que se identificó como el que más con el quehacer iquiteño. Fue varias veces Concejal. Fundó en 1908 la Librería "Amigos del País" al cerciorarse de que a la sazón no habían más que dos librerías en Iquitos, la de Bartra e Hijos y la de Toribio Mesía, y teniendo en cuenta -hay que suponerlo- aquel cantar popular y regional español, que dice: Córdova ciudad bravía, que entre antiguas y modernas, tiene trescientas tabernas, y una sola librería. Mosquera Chousal fue también peluquero, fotógrafo, grabador en madera, floricultor (adornó y embelleció los parques de Iquitos) y filmó películas en 1911 del arribo de las tropas vencedoras del Caquetá.
En el orden teatral, el Salón "Napoleón", luego "Unión", de Aymar, Blanch y Cía. desde principios de este siglo sirvió no sólo como restaurante, sino también contó con un amplio salón de billares y un magnífico escenario donde se llevaron a escena dramas, óperas, comedias, zarzuelas, representadas por artistas europeos y aficionados locales, como asimismo funciones de cine. En la Plaza de Armas estuvo el Cine "Recreo" administrado por Agustín Blanch y en la Plaza 28 de Julio el Cine "España" de José Altimira y Motta.
En el antiguo Teatro "Alhambra" de la Plaza de Armas, el público de Iquitos tuvo la fortuna de admirar famosas obras teatrales con la visita de compañías españolas, como la de Juan Ángulo y José Uribe, algunos de cuyos integrantes radicaron definitivamente en Iquitos como José Conde y Ricardo Pueyo.
En 1911-1912 realizó en Iquitos una temporada de más de cinco meses una compañía teatral, la más grande y completa de todos los tiempos: la compañía de opereta y zarzuela española de Lucas Rodríguez, un médico iquiteño amante del arte y de la cultura, que corrió el albur al contratar y traer de España esta compañía compuesta de sesenta personas entre actores, músicos y administrativos y que en su elenco contó (por precaución), aparte de una primera tiple cantante, con tres tiples cómicas y una característica, dos barítonos y dos tenores. La compañía lamentó el fallecimiento, víctimas de la fiebre amarilla, del actor de carácter Nicolás Galán y de dos de los doce profesores de orquesta: el violinista Juan Soler y el primer clarinete Enrique Tressierras. Mas, a pesar de esta desgracia que afligió a la compañía española, quedó también otro que se radicó definitivamente entre nosotros: el segundo tenor José Caballero Ruíz quien, al parecer, bebió el agua cristalina y delgada de Sachachorro que, según la leyenda popular, tenía el poder de un filtro mágico, de llevar al altar a los enamorados o hacer que afincase aquí en forma definitiva el forastero que de sus aguas probase.
Aparte de los ciudadanos españoles ya mencionados, otros afincaron en diversos lugares del departamento de Loreto como Manuel y Santiago García Sanz en Caballococha donde hicieron escenario de sus trabajos comerciales y de explotación y exportación de goma elástica.
En Nauta, donde fueron prósperos comerciantes los catalanes: Miguel Sibina Riera, Miguel Sibina Illa, Francisco Costa Mazó, Isidro Miera, José Sibina Cams, Francisco Molina, este último notable tenor, entre otros.
A estos hombres, a estos españoles, y a otros más que quedan en el anonimato, porque no es posible citar a todos por razones ya expuestas, debe Iquitos su crecimiento y progreso. Si, a ellos que supieron compenetrarse del medio, identificarse con sus gentes, que coadyuvaron a la formación de centros sociales y de cultura como el Internacional y la Sociedad Española de Beneficencia en la que, hasta hace poco, estuvo instalado, como exponente del eslabón que une a nuestro pueblo con la Madre Patria, el Instituto Peruano de Cultura Hispánica, talentosamente conducido por Manuel Benavides, Secretario Técnico del referido Instituto.
Artículo escrito el 24 de diciembre de 1970 y vuelto a publicar en Kanatari 400, 17 de mayo de 1992.

15/6/16

A 104 años del Hotel Palace y el Titánic

Por: Raúl Herrera Soria


El 10 de junio del año 2012 se recordó el centenario de su construcción de la mano de un célebre constructor llamado Samuel Young Mass. Este ingeniero anglo-peruano, muy pocas veces mencionado, fue el que hizo posible su edificación  durante cuatro largos años. El propietario de este glamuroso Hotel fue Otoniel Vela, quien puso en marcha su ambicioso proyecto para alojar a los caucheros y comerciantes europeos que querían permanecer en un lugar que podría corresponder a sus exigencias.

El Hotel Palace miraba directamente al río Amazonas, levantado sobre sus tres plantas muestra la arquitectura singular, particular y extraña de Iquitos de esos tiempos, y se ubica en los años de la depresión económica ocasionada por la caída de la explotación del caucho.

Sus paredes muestran la gran variedad de sus componentes arquitectónicos donde se lucen los azulejos traídos de Málaga, España, con formas que recuerdan la arquitectura de Antonio Gaudi, con aires góticos y neoclásicos, así como el arte nouveau, definiendo las genialidades metálicas de los balcones. Los cronistas de la época notifican que los ladrillos, fierros, y mármoles fueron traídos de Europa.

Los arquitectos hacen una descripción adecuada de lo que se ve en el frontis del gran Hotel Palace. “Balcones con ventanas gemelas detrás de fierros forjados con formas vegetales: pilastras y ornamentos clásicos. Altas portadas con arcos de medio punto se encuentran en el esquinero que tiene dos balcones salientes que sostienen un torreón del cuarto piso coronado por una balaustrada de formas sencillas”, habría escrito un experto dando cuenta de esta construcción.

La inauguración del Hotel Palace fue uno de los grandes acontecimientos de 1912. Fue un 10 de junio, su propietario don Otoniel Vela, uno de los principales caucheros de la época y, por lo tanto, uno de los hombres más ricos de la Amazonía, lo entregó a la actividad comercial.
“El dueño, don Otoniel, fue amigo de Julio Verne y de Gustave Eiffel, no podía estar más feliz en esa calurosa mañana de junio. Sus invitados especiales habían llegado desde Inglaterra en el buque a vapor “Manco” de la Booth Line Steamship Co.”1, se describe en uno de los pasajes de la historia de Iquitos.

El mismo día de la inauguración, en medio del chamullar de algunos invitados llegados de la lejana Inglaterra era recordado que exactamente hacían dos meses el Titánic, el transatlántico británico , el mayor barco de pasajeros del mundo se hundió en la noche de su viaje inaugural que partió desde Southampton, Gran Bretaña a Nueva York, Estados Unidos.

De los invitados se dice que aquel día sentían un ambiente familiar, ya que lo que tenían frente a sus ojos les recordaba la Europa que habían dejado hacía 21 días.
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1 Javier Lizarzaburu, texto en portales electrónicos.