15/6/16

A 104 años del Hotel Palace y el Titánic

Por: Raúl Herrera Soria


El 10 de junio del año 2012 se recordó el centenario de su construcción de la mano de un célebre constructor llamado Samuel Young Mass. Este ingeniero anglo-peruano, muy pocas veces mencionado, fue el que hizo posible su edificación  durante cuatro largos años. El propietario de este glamuroso Hotel fue Otoniel Vela, quien puso en marcha su ambicioso proyecto para alojar a los caucheros y comerciantes europeos que querían permanecer en un lugar que podría corresponder a sus exigencias.

El Hotel Palace miraba directamente al río Amazonas, levantado sobre sus tres plantas muestra la arquitectura singular, particular y extraña de Iquitos de esos tiempos, y se ubica en los años de la depresión económica ocasionada por la caída de la explotación del caucho.

Sus paredes muestran la gran variedad de sus componentes arquitectónicos donde se lucen los azulejos traídos de Málaga, España, con formas que recuerdan la arquitectura de Antonio Gaudi, con aires góticos y neoclásicos, así como el arte nouveau, definiendo las genialidades metálicas de los balcones. Los cronistas de la época notifican que los ladrillos, fierros, y mármoles fueron traídos de Europa.

Los arquitectos hacen una descripción adecuada de lo que se ve en el frontis del gran Hotel Palace. “Balcones con ventanas gemelas detrás de fierros forjados con formas vegetales: pilastras y ornamentos clásicos. Altas portadas con arcos de medio punto se encuentran en el esquinero que tiene dos balcones salientes que sostienen un torreón del cuarto piso coronado por una balaustrada de formas sencillas”, habría escrito un experto dando cuenta de esta construcción.

La inauguración del Hotel Palace fue uno de los grandes acontecimientos de 1912. Fue un 10 de junio, su propietario don Otoniel Vela, uno de los principales caucheros de la época y, por lo tanto, uno de los hombres más ricos de la Amazonía, lo entregó a la actividad comercial.
“El dueño, don Otoniel, fue amigo de Julio Verne y de Gustave Eiffel, no podía estar más feliz en esa calurosa mañana de junio. Sus invitados especiales habían llegado desde Inglaterra en el buque a vapor “Manco” de la Booth Line Steamship Co.”1, se describe en uno de los pasajes de la historia de Iquitos.

El mismo día de la inauguración, en medio del chamullar de algunos invitados llegados de la lejana Inglaterra era recordado que exactamente hacían dos meses el Titánic, el transatlántico británico , el mayor barco de pasajeros del mundo se hundió en la noche de su viaje inaugural que partió desde Southampton, Gran Bretaña a Nueva York, Estados Unidos.

De los invitados se dice que aquel día sentían un ambiente familiar, ya que lo que tenían frente a sus ojos les recordaba la Europa que habían dejado hacía 21 días.
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1 Javier Lizarzaburu, texto en portales electrónicos.

5/11/15

Municipalidades momificadas


Al parecer los oídos sordos y la vista miope de los expertos en finanzas del Gobierno Nacional hacen que sea más aguda la crisis económica que viven las municipalidades, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) y el mismo Gobierno Regional de Loreto. Y no es por otra cosa o que sea por causa de la poca objetividad, sino que la explicación es simple, la inercia que los hace indolentes ante el desbalance de lo presupuestado con lo que reciben mensualmente por asignación del canon petrolero. No son miles sino millones de soles que se han dejado de percibir por este concepto, y con eso el panorama es apocalíptico.

Estos organismos del Estado peruano reciben fondos provenientes de las rentas por la explotación del petróleo con lo que se financian los planes y proyectos. En este caso, el gobierno nacional se sustrae de la inversión pública y de otorgar fondos a las municipalidades, a la universidad nacional, al gobierno regional y al IIAP, encontrando que los dineros del canon son un gran alivio, los mismos que sirven para que el Estado peruano haga obras y presencia social en algunas regiones y particularmente en Loreto.

Ante el decrecimiento del precio del crudo de petróleo en el mundo, los porcentajes para las asignaciones de estos fondos también se vinieron al suelo llevando a situaciones críticas, con más severidad en este año, a las municipalidades de Loreto y otros organismos beneficiarios del canon petrolero que los lleva a un clima de desesperación.

Lo que está claro es que estas condiciones acarrearán conflictos generados por demandas insatisfechas de obras, servicios y personal especialmente en las municipalidades más pobres que no tienen posibilidades de la recaudación de ingresos directamente recaudados, es decir sus ingresos propios. Solo el Canon y el Foncomún son los dineros que reciben para su funcionamiento, pero si éstos no son mínimamente suficiente qué hacer. No quedará otra cosa que administrar lo que hay: crisis y miseria,

Desde hace algún tiempo, algunos meses atrás más exactamente, las municipalidades han pedido al gobierno nacional intervenga con un “salvavidas” a través de fondos de emergencia que sirvan para compensar lo que han dejado de percibir, lo que no ha tenido respuesta por parte del Ministerio de Economía y Finanzas.

Los presupuestos que se han estimado para este año no han podido ser financiados porque no hay dinero, lo mismo podría suceder el 2016 es por eso que urge una intervención sensata, sin mezquindades ni cálculos tacaños para resolver esta situación. Es conocida esa actitud por parte de los expertos financieros del gobierno nacional, pero ante situaciones críticas como las que se están dando se espera una reacción positiva que libere del sometimiento centralista a la economía de las municipalidades de Loreto.

Asimismo, se espera una reacción sin temores de los alcaldes de esta Región para exigir al Ejecutivo resuelva este panorama aflictivo sin más postergaciones.