20/9/13

LA LUZ DE LA CHILINDRINA




Naturalmente el tiempo va cambiando las cosas, lo joven deja de serlo. Frente a mi está la misma pequeña y agraciada figura de la simpática María Antonieta de Las Nieves, La Chilindrina. Verla frente a frente, luego de 34 años no era igual que el día a día en que puedo suspender lo que haga para ver uno de los tantos episodios de su interminable serie televisiva, en un canal cualquiera del mundo. Este 19 de setiembre nos encontramos luego de su conferencia de prensa en Iquitos y la hice recordar sobre la única entrevista periodística que tuvo en su primer viaje.

La Chilindrina esa niña que tiene 8 años, hace más de 40 años, estaría dialogando conmigo después de tanto tiempo y ante un nutrido auditorio. Me tocó la suerte de presentarla en la ceremonia en la que fue reconocida como Visitante Ilustre de Iquitos, ante la alcaldesa de la ciudad, centenares de niños y en medio de un acto protocolar quebrado por las circunstancias que obligaron a improvisar.

Un tramo de la ceremonia debía seguir y La Chilindrina volvía a la mesa, había que interpretar una conversación con ella.

         -     Siéntese por favor Chilindrina.
          - Es que no quiero.
  -     Llamaré  a tu papá, a don Ramón.
      -        Noooo, el ya no está acá, está en el cielo.
  -            Entonces a Quico.
     -  A Quico no lo quiero ver.

Mientras ella tomaba el asiento, muchas voces entonces pidieron que llame al Chavo.
-       
-   El chavito no me quiere ver.

Preferimos no seguir buscando personajes y sugerí en la conversa recordar su presencia de 1979, la primera que tuvo en Iquitos. 

-       -   Chilindrina te había preguntado tu edad, y me jalaste las orejas.
-          Bien merecido lo tuviste, es que soy una niña de 8 años, pero hace 40 años sigo teniendo esa edad. Cómo se te ocurre preguntar cuántos años tiene una dama? Es que yo te pregunté acaso porqué eres feo?

Carcajadas, 

- Es que Dios me hizo así.

Genial, simpática, con muchos años y kilos demás, La Chilindrina sigue siendo una de las más grandes del entretenimiento mundial. Su figura conocida en los cinco continentes, sus diálogos disfrutados en quizá más mil países, divirtiendo a personas de toda edad, siempre vigente, con su voz traducida en decenas de idiomas y siendo ella y su personaje parte de sus caricaturas, estaba frente a nosotros, compartiendo el calor y la tarde con niños muy humildes de Iquitos.

Su visita se da con su Circo, el Circo de la Chilindrina trasladándose desde los escenarios de las tablas de Televisa al calenturiento Coliseo de Iquitos. Esta vez, en esta visita no están junto a ella El Chavo, Doña Florinda, Doña Clotilde, el Señor Barriga o el Profesor Jirafales, quienes vieron el Amazonas, pero que ahora mismo han tomado rumbos y destinos diferentes.

28/6/13

LA BALADA DE LA GUERRA



Dedicado a mi hija Cecilia Isabel


Yo me pregunto para qué sirven las guerras?
Estoy llorando con dolor por personas que no conozco
Solo hubiese querido que esa sangre no hubiese corrido y apagado sus vidas

-         - Qué pasó

Tengo un cohete en el pantalón
Y yo no sé qué hacer…
Estoy sentadito, solito como un loco en el parque de la ciudad
Triste y feliz porque siento que a veces pierdo la razón

-         - Qué canciones has mezclado?

Es mi poesía espontánea asociada a la de “los abuelos de la nada”

-         - Te alucinas el poeta dj chonto?

No, pero siento que soy un disidente del grupo musical donde nunca estuve.
Disfruto solito de algunos logros de las cosas que hago pero quiero más y sigo luchando con todo y hasta contra quienes deben ayudarme a ayudarles pero traban, y lo hacen con zancadillas, y se oponen sin decir. No los entiendo.
Soy feliz y creo que no sea cierto lo que digo. Pero la felicidad es saberte luchando y venciendo las dificultades, haciéndote poseedora de las metas que tus propios retos te han planteado.

Por eso siento frio y a la vez tengo un cohete en el pantalón y prefiero estar solo aquí sentado, colisionando entre el placer y la tristeza del correr de unas lágrimas por mis mejillas, sin mucha luz sobre mi rostro pero con el brillo del saladito que cae y a la vez disfrutando al imaginarme verte como una pequeña gigante que lucha y va venciendo.

Te adoro hija mía.