28/9/07

LA VERDAD SOBRE EL DECANO…

Debo confesar que me encuentro serena y gratamente sorprendido por la forma en que me dejé llevar por el relato de un hecho histórico de especial trascendencia para la ciudad de Iquitos.

Hurgando en la web "tropecé” con la edición on line de “Loreto Hoy”, de Fernando Nájar Freyre, y dentro de ella con un sabroso relato de Pablo Carmelo Montalbán sobre el nacimiento del Atlhetic Club José Pardo, uno de los símbolos del deporte o mejor diría del fútbol iquiteño. De esta joya no la “disfrutaré” solo, la quiero compartir con ustedes por lo que la trascripción del articulo completo la expongo a continuación.

ASÍ NACIÓ A.C. JOSÉ PARDO

Escrito por:
Pablo Carmelo Montalbán



…¡Tienes razón Meneleo! ¡Debemos formar otro club!.Es tiempo de que lo hagamos. Así habría verdadero interés para ganar los “match”. Entonces no esperemos más. Nos reuniremos el sábado en la casa de Meza…

Este fue el final de una conversación entre un grupo de muchachos, que todas las noches se reunía en la plaza principal de Iquitos, que en esa época, el año 1906, era sólo un pampón, más o menos despejado, sin otro atractivo que su nombre y su situación céntrica, y tres edificios: la “casa de fierro”, título aplicado por su estructura, y que ambos, edificio y nombre aún subsisten. Al lado opuesto una construcción, que varias veces remozada es el casino de los Institutos Armados, y la Iglesia, con su torre y campanario, de aceptable arquitectura pueblerina, ya desaparecida hoy y que ocupaba el lado norte de la actual plaza principal. La edad de estos muchachos fluctuaba entre los doce y los diecinueve años. Los más eran escolares y algunos ya se dedicaban al trabajo.

Muchos de ellos practicaban el deporte en general y especialmente el fútbol en el Sport Club, institución deportiva que fue organizada en la postrimerías del año 1904, en el que figuraban los hermanos Alex, Miguel y Víctor Besso, los hermanos Víctor y Rafael Israel, Alejandro Fry, que en Lima fuera socio del Lima Cricket Fútbol Club, en 1898; Eduardo Stevens, de la Universidad de Oxford, José Toledano, Arturo Cases, Samuel Laredo, David Abecasís, Carlos Marchetti,Hubert Harding, Saverio Popolizio, Pablo Morey del Águila, Francisco Texeira, Alejandro Arias, Rogelio Carrera, Doroteo Arévalo Bernales, Emilio Vizcarra, Alfredo Cortéz, Bernardo Dávila, Juan Olórtegui Villacorta, Juan Pablo Quiñe, Abel Toledo Ocampo, Luis Medina Pinón, Roberto Zumaeta, César Hernández y muchos otros, cuyos nombres se han perdido en el polvo del olvido.

De antes no se tiene noticia concreta de prácticas deportivas, no obstante saber de la existencia, entre 1900 y 1902, de un club denominado Alianza, de cuyos gestores tampoco se tiene conocimiento. Se atribuye a Pablo Morey del Águila y los hermanos Israel, tanto la formación del Alianza como del Sport Club, asegurando alguien que los del Alianza jugaban al fútbol con la primera pelota traída por Rafael Israel al llegar a Iquitos. Así, en 1904, nace el Sport Club. En Lima, en diciembre de 1893 se fundó el Unión Cricket, y en diciembre de 1897 el Lima Cricket Fútbol Club

Las actividades empezaron a desarrollarse entre la plaza principal, que describimos, y un solar cercano en el que hoy están construidos parte de la Iglesia matriz y los almacenes Power de la calle Arica.

Cuando en aquel mismo año llegó a Iquitos Doroteo Arévalo Bernales, egresado del Instituto Comercial de Lima, en el que había integrado el equipo de fútbol, quien además de sus implementos deportivos y tres pelotas de fútbol, traía un desbordante entusiasmo, se incorporó de inmediato al grupo de jóvenes del Sport Club, y extendieron sus actividades a un terreno en la calle Morona, de propiedad de Herman Augustini padre, donde actualmente está ubicada la Urbanización Jardín, que entonces tenía por nombre “El Bembón”.

El entusiasmo los encaminó a una mejor organización y quienes en un principio sólo acudían como espectadores, terminaron incorporándose a las nuevas prácticas, olvidando el pasatiempo de la época: el juego de los centavos, la pirca, la volteada, la catina…

Es lamentable no contar con fuentes de información acerca de las actividades de los miembros del Sport Club, que por cierto debió ser muy interesante. No existía el periodismo deportivo. Pero, se sabe que en los dos años que precedieron a la fundación del José Pardo, además del fútbol se practicaba el cricket, de genuino origen inglés, el atletismo en todas sus manifestaciones, el tiro al blanco y otros ejercicios encaminados a la cultura del músculo.

Pero el Sport Club, constituido en su mayor parte por jóvenes de la “sociedad” de Iquitos, se reservaba el derecho de admisión de socios, de suerte que muchos no podían ingresar como tales. Por otra parte, muchos se habían dado cuenta de que las competencias sólo entre ellos, sobre todo el fútbol, carecían de emotividad, de espíritu de lucha y de estímulo.

Cuando algunas veces, tripulantes ingleses de las naves que quincenalmente llegaban al puerto, alternaban con ellos en sus ejercicios, se despertaba en sus ánimos un deseo de superación y el propósito de hacer ver sus habilidades. Pero, no había oportunidad de concretar ninguna competencia que pusieras de relieve ni las condiciones ni la preparación de los noveles deportistas.

Así llegó el año 1906. El entusiasmo parecía apagarse en el Sport Club. Pero, una nueva oleada de muchachos seguía sus prácticas con entusiasmo. No intervenía siempre por las limitaciones que imponía la institución, pero, los socios amigos los alentaban. Otros se sentían fuera de su ambiente por pertenecer a distinto nivel social.

En las reuniones vespertinas que tenían en la Plaza cambiaban esas impresiones, comentaban los ejercicios y sus incidencias y discutían sobre esa situación, que despertaba una especie de estímulo entre quienes se sentían desplazados, sin oportunidad, y otros que con visión organizadora alentaban la creación de otro grupo que dirigiera sus propios destinos y rivalizara en las competencias con el Sport Club.

Y aquella noche, cuando se retiraron a sus casas los jovencitos de la charla, quedaron convenidos en reunirse el sábado 1 de setiembre en la casa de Meneleo Meza López, situada en la calle Itaya N°106, hoy calle Ricardo Palma N° 368 .

La elección del sitio para la reunión no fue tomada al azar. Meneleo Meza era un joven de 18 años, recién graduado como preceptor auxiliar en el Centro Escolar N° 161 que dirigía el señor Valentín Herencia; no practicaba el deporte porque su constitución física no le favorecía, pero en cambio poseía una extraordinaria habilidad para organizar y dirigir, así como una gran ascendencia y simpatía entre sus compañeros y amigos, quienes se contagiaban de su entusiasmo y se dejaban arrastrar por su elocuente y cálida palabra. Le tenían una especial estimación, que se traducía en respeto a sus opiniones y autoridad, lo que ponía de relieve sus dotes de líder.

Muchos fueron los invitados a la reunión, pero no todos asistieron. Algunos, quizá porque no dieron al acto la importancia que al cabo de los años tendría, y otros acaso porque se olvidaron, y así, sólo concurrieron 17, pues, los otros 3 de los 20 fundadores, fueron los hermanos Meneleo, Braulio y David Meza.

Casi todos, como se dijo antes eran escolares. Los de mayor edad eran Doroteo Arévalo y Manuel Hidalgo que tenían 19 años; los menores eran Manuel Córdova Ríos y Arturo Pereira Seguín, que tenían 13 años; Nicolás Zanetti, Antonio Cruz Pérez, Alfonso Bartra del Águila y Julio A. Urrunaga tenían 14 años; Juan B. Rojas Torres (Juanito Rojas como cariñosamente ha sido llamado siempre), David Meza, Hibraín A.Vásquez, Leonidas Avendaño y Enrique Zumaeta Arana tenían 15 años; Arnaldo Suárez Floret, Ricardo Montenegro, Santiago Moncayo y Braulio Meza tenían 16 años; 17 tenía César A. Mesía y 18 Germán A. Tejada. Y entre ellos celebrose la histórica sesión de fundación.

Es digno de admiración que ese grupo de muchachos, dando prueba de tener madurez mental poco común, abordara con tanta seriedad, orden y cordura una iniciativa que a través de los tiempos habría de cobrar gloria y prestancia. Y como una demostración de que todo lo hacían con elevado sentido patriótico y social, adoptaron acuerdos que constituirían a la par que los cimientos de la flamante institución, el sello de su personalidad y altura cívica, pues no obstante su corta edad demostraron que vivían la actualidad de la patria, reconocían la trascendencia social de la creación de la Escuelas Fiscales y los beneficios que aportaría la Ley de la enseñanza elemental obligatoria gratuita recientemente promulgada por el gobierno de José Pardo Barreda.

Es poco probable que estuvieran animados de sentido político, pues aun los mayores estaban dos años distantes para gozar de sus derechos cívicos. No fue pues, evidentemente, el calor de la política lo que influyó en la unánime aprobación del nombre para la novel institución.La denominación Athletic Club fue propuesta por Doroteo Arévalo e indica la esencia y principio de constitución del club. Meneleo Meza pidió que se agregara José Pardo, como una expresión de gratitud de la juventud de Loreto, por los beneficios que había recibido con la implantación de las modernas Escuelas Fiscales.

En la denominación Athletic Club, se deja notar la influencia, que como en todo orden de cosas tenía la mayor y más fácil vinculación con el extranjero. No es pues extraño que fluyera un término inglés, en su castiza expresión para aplicarle a una institución deportiva.La elección de la junta directiva, hecha en votación secreta, dio el siguiente resultado:Presidente Meneleo Meza, Vicepresidente Leonidas Avendaño, Secretario Hibraín A. Vásquez, Tesorero César A. Mesía, Capitán de juegos Doroteo Arévalo Bernales, Vocales: Santiago Moncayo, Arturo Pereira, Arnaldo Suárez, Alfonso Bartra del Águila, Cobrador y citador Ricardo Montenegro. Unánimemente acordaron el pago de un sol como cuota mensual, y dos soles como cuota de ingreso e inscripción, y como acto final los electos ofrecieron el juramento de estilo , poniendo en evidencia la seriedad del procedimiento y su hondo sentido de responsabilidad; todo lo que consta en el Acta de Fundación, documento histórico con que se inició la vida institucional del Athletic Club José Pardo, que lleva la firma de Doroteo Arévalo, que actuó como secretario y visto bueno de Meneleo Meza como presidente. ´
En el curso de los días siguientes ingresaron como socios Daniel Ruiz y Jaime Morón de 16 años; Santiago Flores Pinedo de 17; Jerónimo Pereira de 11; Carlos Pérez, Helí Ríos y Gustavo Torrejón de 15 años; Fernando Ayarza de 14 años. Todos hasta el 15 de diciembre en que se realizó la segunda sesión.