23/03/08

LAS ROCKOLAS DE IQUITOS ESTÁN VIVAS


Las rockolas de vieja data aún se usan en Iquitos
Las rockolas o las radiolas aparecieron en Iquitos a finales de los años 50´s y principios de los 60´s y extendieron su presencia con mucha notoriedad, propia de su popularidad, y con tremenda rentabilidad hasta finales de los años 70´s. Nada más grato el haber leído hace poco en el diario La Región, dando cuenta de que en la calle Bermúdez, frente a la plaza 28 de Julio de Iquitos aún está funcionando una radiola que entrega música de los tradicionales discos de vinil (de los de 45 rpm) a cambio del depósito de una moneda.

Hasta donde pude ser enterado, las radiolas fueron traídas a esta ciudad de la mano de Armando Coriat Pinedo, empresario loretano de estirpe judía y de familia de notables comerciantes de la época de bonanza del comercio de las importaciones en esta parte del Perú. Así como ahora los equipos de tragamonedas, instalados en los bingos iquiteños, en esa época las rockolas tragaban las monedas. Instaladas en los bares y lugares públicos de mayor concurrencia, Armando las dejaba allí en concesión.

Las rockolas de su propiedad las dejaba con el más surtido de discos de vinil, en formato de 45 revoluciones por minuto (rpm), con las canciones que estaban de moda. Es que tenía que dar el atractivo para que el cliente encuentre en el tablero el listado de las canciones de moda y por un Sol de Oro que era la moneda de esa época que depositaba en la ranura del monedero, apretaba los botones con las 5 canciones elegidas que la rockola de forma mecánica y ordenada hacía sonar.

Armando Coriat como propietario de esas radiolas, instaladas por decenas en la ciudad, traídas no se de dónde, probablemente de Lima, tenía la necesidad de dar a sus clientes un soporte para la continuidad, es decir proporcionar renovación de discos y que técnicamente funcionaran, que las agujas del tocadiscos no rayaran los discos de moda y menos que se detuvieran en el sector donde se escuchaba la parte más atractiva de la canción. Para garantizar esto, trajo desde Lima a un ciudadano peruano, hijo de japonés, Julio Yamanoja Sacre quien por conocimiento propio –lo puedo asegurar- llegó solamente por un mes para dar mantenimiento a los equipos y se quedó –por propia decisión- de por vida, hasta que la muerte lo alcanzó en 1993. No había otro técnico en la ciudad que no era el chino Yamanoja, que se daba tiempo para dar mantenimiento a toda rockola existente en Iquitos y en otros pueblos de Loreto.

Estas radiolas fueron poco a poco cediendo el paso a la tecnología, que avanzaba lenta pero haciendo más fácil el acceso a la compra de los equipos de sonido o las radio tocadiscos que fueron incorporándose a los elementos de funcionamiento de bares, bodegas y cantinas de la ciudad. Las rockolas poco a poco entraban en la agonía de lo obsoleto, su avance fue inexorable hasta que se apagó al aparecer los años 80´s.

Ahora es realmente emocionante poder conocer que una rockola de éstas tantas que existieron en la ciudad, siga haciendo escuchar sus sonidos y canciones, gracias al cuidado del señor Walter Pardo Mera, que no solamente ha revivido este equipo (de marca Ami Music adquirido de forma particular a un agente vendedor que lo visitaba de Lima de apellido Lerma) sino que ha desempolvado sus bien cuidados discos de 45 rpm para deleitarnos. Ahora no se qué moneda y de qué denominación debemos poner en la ranura del tragamonedas musical para poder escuchar unas viejas canciones en su bar de la plaza 28, pero si estoy seguro que es una buena forma de disfrutar nuestro pasado reciente.

21/03/08

LA ADVERTENCIA DE LAS TERRORISTAS FARC

El terrorismo guerrillero de las FRAC disfraza su rostro
en la belleza de algunas de sus militantes

La penetración de las FARC hasta territorio ecuatoriano, con el conocimiento y consentimiento de los gobernantes de ese país, es una advertencia sobre la que hay que fijar mayor atención. Nosotros los loretanos siempre estamos hablando sobre eso, lo hacemos desde muchos años, es parte de nuestra formación familiar e histórica, ya que nuestros antepasados siempre han hablado de defensa de nuestra soberanía y de los conflictos con Ecuador y Colombia. Ahora mismo, los integrantes del Frente han cambiado su primigenia denominación de “Defensa” por la de “Patriótico”, precisamente por la connotación de nuestra presencia peruana como región fronteriza y guardiana de tres fronteras.

El conflicto entre Ecuador y Colombia, menos mal que se mantuvo en el nivel de confrontación diplomática, debido a la penetración de fuerzas armadas colombianas hacia unos 1,800 metros de territorio ecuatoriano para liquidar un campamento de las FARC y a su segundo mando, Raúl Reyes. Todo esto pudo ser evitado si es que hubiera existido una real decisión de prevenir cualquier atentado a la soberanía nacional por parte del gobierno del presidente Rafael Correa.

Ahora con el azuzamiento de Hugo Chávez, el incendiario presidente venezolano, las cosas se extendieron al limbo de una confrontación bélica que nadie hubiese querido, tal como se expresaron recientemente el cantante colombiano Juanes y sus amigos cantantes de renombre mundial que ofrecieron un concierto por la paz en el mismo limite colombo-venezolano.

Mientras que de todos los lados salieron voces reclamando la calma, la serenidad y las actitudes reflexivas, la politización del tema estaba llevando a que los mandatarios ecuatoriano y venezolano le hagan el juego al demoníaco afán de quebrar la paz. Cierto que hubo una trasgresión de normas soberanas, donde se entiende que Colombia buscó justificar el fin (su penetración) con la liquidación de una célula importante de las narcoguerrillas que se refugiaron en territorio extranjero; pero también los ecuatorianos no pueden explicar ciertos vínculos con la delincuencia criminal terrorista disfrazada de la guerrillera llamada FARC, a la cual toleran o dan refugio en su territorio, igualmente vulnerando su soberanía.

Esta situación se puede evitar desde el Perú ante cualquier país limítrofe, con la puesta en marcha de un proceso de implementación de acciones logísticas de vigilancia fronteriza efectiva, real y coherente con un clima de paz. No hay necesidad de pelear con el vecino si es que mantenemos la puerta cerrada o si la mantenemos abierta con la advertencia de nuestra presencia física, lo que de por si habla de una custodia pacífica.

Esa puerta abierta pero segura con nuestra presencia viva, es la figura activa de una población asistida con todo lo necesario para una vida digna, con todos los servicios básicos, educación y salud de calidad, bienestar y conectividad con el resto del país y el mundo. Sobre este concepto ya se ha definido un término, no ayer sino que hace algún tiempo, llamándolas “fronteras vivas”. Este es un mecanismo pacífico de defensa y de desarrollo, de integración y globalización que aplicado a los pueblos de esta región de América servirá para su despegue.

Cerrar la frontera peruana con Colombia, Brasil y Ecuador forma parte de una acción de contingencia valiosa en este momento, militarizarla es necesario. Esta situación implica el despliegue de una gigantesca acción logística de control y desborde de cualquier presupuesto del cual se tenga que echar mano para atender la circunstancia, pero no olvidemos que esto podría ser la transición a un proceso reclamado por los olvidados pueblos del Putumayo que demandan desde mucho tiempo una atención digna y humana. Prevenir es mejor curar.

Aunque la reciente captura en Iquitos de dos elementos importantes dentro de la estructura criminal de las FARC, nos da una advertencia bastante seria de que las cosas sobre nuestro territorio pueden andar más mal de lo que nos imaginábamos. No es tan sencillo como celebrar el trabajo armonioso entre las policías colombiana y peruana, es mucha más delicada y compleja por que esa presencia sediciosa es como un parasito enraizado sobre la piel de las zonas más deprimidas de la selva del Perú.

20/03/08

LOS MOSQUERA EN LA HISTORIA DE IQUITOS


En el año de 1982, en más de un mes no se vendió ni un solo libro, fue un récord inolvidable y doloroso para las hermanas Cosseta y Dosinda Mosquera, las herederas de la Librería que llevaba el apellido de ellas. La librería tenía el nombre de “Los Amigos del País”, que fue cambiado a la muerte de Cesáreo Mosquera, padre de estas mujeres, luego de 45 años de servicio a la cultura de los iquiteños y peruanos. Finalmente se llamó Librería Mosquera.

No se si aún viven estas damas, pero de sus relatos conozco que ellas salieron a Lima liquidando todo lo que tenían en su stock de libros en setiembre de 1986, no por que no hubieran personas que no desearían comprar libros; “de haber público que lea en Iquitos, sí lo hay y buenos, lo que pasa es que el libro que traemos del extranjero está por las nubes, muy caro”, habrían dicho un poco antes de dejar la ciudad, y tenían razón.

En el lugar donde antes funcionaba la Librería Mosquera ahora está otra librería, la que ni siquiera se hace llamar como tal sino que es simplemente Tamara. Los que tenemos un poco más edad que los jóvenes aun nos referimos al lugar como “la Mosquera”, es por que en nuestras mentes está el recuerdo de sus años de fulgor en que solíamos por encargo de nuestros padres o por nuestras propias iniciativas acudir al local e indagar por algunas obras, siendo atendidos con la amabilidad característica de estas damas ibéricas que formaban parte activa de nuestra sociedad iquiteña.

De acuerdo a las versiones recogidas en la historia, el propulsor de esta Librería, don Cesáreo Mosquera Chousal, llegó a Iquitos junto a sus hermanos Castor y Aladino en 1905, en plena época del caucho. Llegaron en busca de la fortuna pérdida ya que después de la Guerra de Filipinas quedaron sumamente pobres. “Se aventura por que Odilio Rodríguez, muy amigo de él llegó a Iquitos algunos años atrás y como mi padre supo que le iba bien, se decide y opta por venir al Perú en busca de su amigo”, explica Cosseta Mosquera.

Lo que está escrito es que este precursor de la lectura iquiteña fue un cronista, en medio de su poco conocimiento de la escritura y obviamente de su abundancia de errores ortográficos, alimentaba de valiosa información a España. A él le debemos el conocimiento de la presencia del famoso Rey Alfonso I, monarca de los Jíbaros, con quien sostuvo una amistad singular.

Pero Cesáreo Mosquera no fue librero desde su llegada a estas tierras, empezó a trabajar en una peluquería que la instaló en la segunda cuadra del hoy Jirón Próspero, donde funcionaba Importaciones Dos Mundos y actualmente se encuentra un negocio de zapatos y que se ubica frente a la que fue su Librería a la que la instaló 5 años después, con un estudio fotográfico en la parte del fondo.

“Él fue Concejal muchos años desde 1926, siempre lo llamaban por su honradez y disciplina. Me acuerdo que le gustaban las flores y en su labor de inspector de Alamedas y Jardines hizo una carretera por la orilla del río Nanay que estaba siempre adornada de flores y árboles; él mismo enseñaba a la gente a cultivar, podar y hacer injertos” comentó Dosinda Mosquera, una de las dos hijas de don Cesáreo.

A la muerte de este español, las hermanas Mosquera iniciaron una tarea de fortalecer la librería. Comentan ellas que hubo increíbles épocas de bonanza como en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, del boom petrolero y del narcotráfico, aunque la depresión económica cauchera fue la de las vacas flacas, como lo fue también el año 1982.

Librería Mosquera vendía libros de literatura como novela y poesía, relatos esotéricos y policiales, así como científicos. Con orgullo las hermanas Mosquera hablaban de sus compradores que “eran de todas partes del mundo como de China, Israel, también nos hacían pedido de Colombia y Lima”.

Los Mosquera se han ido de Iquitos dejando una huella de cultura y aporte valioso a la educación de nuestro pueblo. Los libros que en su establecimiento se vendían, rebasaron el interés local y nacional, llegando a los remotos países que ellas mismas se encargaron de rememorar con la amabilidad típica de estas mujeres de tranquila vida empresarial.
Aportes Informativos:
CARTA ABIERTA, Revista Amazónica, Julio - Agosto 1986, “Casi un siglo con los Mosquera”, pág. 40, Iquitos y Pucallpa, 1986.

17/03/08

CHARLES ZEVALLOS: LA SIMPLEZA DEL FENÓMENO

Charles es un fenómeno de la política?

Charles Mayer Zevallos Eyzaguirre, sin duda es parte de la historia de la capital loretana. Es el fenómeno de la política, es la expresión típica de nuestra sociedad civil en Iquitos, de un vecindario que apoya el pragmatismo, la simplicidad y ve en su figura, nada complicada, a la persona que puede ser depositaria de su confianza, de su mandato.

Quién se imaginaría que el pelirrojo, blanco casi colorado, de ojos claros, de arranques impensados, de apariencia de chico bien podría trepar tan velozmente y que en un corto tiempo podría ponerse a tiro de la alcaldía de la ciudad más importante de la amazonía peruana.

Charles Zevallos es un fenómeno en esta sociedad iquiteña. Desenfundado, de hablar irreverente, de sonrisa sarcástica y de respuesta fácil, atrevida, punzante y desafiante. Como diciendo que quien no la debe no la teme, se ha ganado la simpatía y así también el enfado de sus opositores.

Con él se han chocado como que se encuentran con la horma de su zapato, algunos periodistas que se oponían a su gestión como alcalde de Punchana y que constantemente hacían de Charles su campo de críticas y finalmente frente a él terminaron como “palo de loro”, en razón al sarcasmo de su estilo simplón y respondón.

Charles frente a cualquier expectativa que se había fijado sobre su gobierno municipal en el distrito de Punchana, culminó su gestión con resultados altamente positivos. Su distrito le debe la urbe, la belleza, el orden que hoy tiene. Terco, porfiado y tenaz buscador de resultados en gestiones –tocaba puertas por ayuda porque no tenía dinero- ante organismos estatales y otros cooperantes nacionales y extranjeros, logró resultados que nadie olvida y quizá no habrá alcalde que supere.

En las pasadas elecciones municipales, después del increíble castigo electoral recibido cuando buscó la reelección en su distrito, ciertamente injusto porque había hecho un buen gobierno, encaró la lucha por el sillón del alcalde de Maynas. En poco tiempo de campaña y en medio de tantas zancadillas que le tendieron para dejarlo fuera de carrera, estuvo a punto de ganar las elecciones, pisó los talones y angustió hasta la desesperación a quien ahora es alcalde de Iquitos, Salomón Abensur, que cumplía su sexto año de campaña electoral.

Charles es un fenómeno, muestra su carácter y su temple. Algunos lo califican de informal por el uso de palabras nada rebuscadas y al contrario demasiadas sencillas. Quienes lo conocen no niegan su temperamento para encarar los asuntos municipales y personales. No faltará alguien por ahí que niegue estás condiciones y busque aflorar los recuerdos de su injusto encarcelamiento a causa de errados procesos judiciales, pero su valor de ponerle la cara al asunto nadie lo podrá ocultar. No se corrió de las acusaciones, se puso a derecho y salió libre de toda culpa. Ese quizá es un punto que para algunos abona en su contra, el haber pisado cárcel, pero para sus seguidores es una muestra de su entereza, de honestidad y reconfirmación de su honradez.

Aunque estemos lejos de cualquier tipo de elecciones municipales, Charles Zevallos continúa trabajando silenciosamente, sin mucho dinero para aspavientos, sin relojes ni joyas que lanzar entre la multitud de sus mítines en correspondencia a los aplausos y simpatía que recibe de sus seguidores, pero eso si con mucha peculiaridad.

Hay algunos que dicen por él que cuenta con el auspicio del actual alcalde Salomón Abensur, su mayor adversario político, sorprendente apreciación pero que tiene la explicación en el mal gobierno que viene llevando lo que no hace otra cosa que facilitar o allanar el camino escogido por el colorado Charles Mayer Zevallos Eyzaguirre.

15/03/08

EL PODEROSO AGUAJE

Deliciosos frutos del aguje en su mata

Luego de comer durante toda mi vida y disfrutar sus delicias como uno de los frutos más exquisitos, pude enterarme mediante lecturas, las curiosas y por eso no menos prodigiosas características nutritivas y utilitarias del aguaje.

Esta es una de las frutas emblemáticas más importantes de la Amazonía peruana, aunque su figura aparece en las poblaciones de los países de la Amazonía continental pero no tiene en esos lugares la importancia que le damos en nuestra región. Sus árboles, que son palmeras, ocupan una superficie de más de cinco millones de hectáreas sobre terrenos mayormente inundables y como dije en anterior comentario, el íntegro de esta especie es utilizado por el poblador de esta parte del mundo en todas las maneras posibles, desde las hojas más altas hasta sus raíces, pasando por sus deshechos que son nutritivamente aprovechados.

Ahora con el asunto de la lucha de la defensa del medio ambiente, en razón a los acuerdos suscritos en Kyoto, Japón, hay que mirar al aguaje como un elemento fundamental en la protección del planeta. De acuerdo a lo que explican los estudios que ha dado a conocer el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) “el aguajal (zona donde se desarrolla silvestremente el aguaje) es un gran almacén de carbono, por lo que su papel en la mitigación del cambio climático mundial es de gran importancia. Almacena más de 600 toneladas de dióxido de carbono por hectárea, entre tres y cinco veces más que cualquier ecosistema tropical”.

Sin embargo esta riqueza es desaprovechada y sus árboles depredados conciente o inconcientemente por los pobladores rurales que en abierto desconocimiento de la sostenibilidad que debe darse a los recursos naturales continúan cortando (talando) la palmera para cosechar sus frutos. Los reportes indican que solamente en los alrededores de Iquitos se talan cada mes más de 17 mil palmeras femeninas de aguaje para satisfacer la demanda del mercado de consumo de la capital de Loreto. Aunque recientemente, se han desplegado valiosos esfuerzos por mejorar las condiciones de cosecha mediante una alternativa apoyada por algunas ONG que capacitan al poblador para subir a la palmera y extraer solamente las macetas sin cortar y matar el árbol.

Para el explorador Alexander Von Humboldt, el aguaje era “el árbol de la vida”, esa denominación fue expresada hace más de dos siglos y a la fecha sigue vigente debido a que es uno de los de mayor importancia ecológica, económica y social de la Amazonía del Perú. Aquí la conocemos como aguaje, su nombre científico es Mauritia flexuosa, en Brasil la conocen como buriti, mientras que en Venezuela y Colombia como moriché. Se recuerda su primera mención en los apuntes de la historia y de la ciencia allá en 1781.

No hace mucho, un grupo de estudiantes de gastronomía de Trujillo me consultó sobre las bondades de esta fruta, luego de haber leído uno de los comentarios que hice sobre este tema. El aguaje siendo un producto de singular valor en la Amazonía del Perú, es un producto del que pocos conocen en otras partes del país, aunque lo cierto es que se puede encontrar algunos de estos frutos en las góndolas de los grandes supermercados limeños. En las ciudades peruanas se consume de muchas maneras, el fruto de esta palmera también desempeña un papel importante en la compleja cadena alimenticia del bosque tropical debido a que es alimento importante de animales como el majáz, el sajino, la huangana, la sachavaca y otras especies de aves y peces.

Del árbol del aguaje todo sirve. Las hojas son importante material para los techos de las viviendas en el bosque, el cogollo es utilizado para ayudar a endulzar bebidas entre los chacareros, el tronco sirve como complemento de nidales de aves y para el cultivo natural de las larvas a las que conocemos como suri, uno de los alimentos más populares en la Amazonía peruana, tiene un sabor muy agradable y es una gran fuente de grasas y proteínas para la dieta de muchas poblaciones rurales amazónicas. Los frutos son sensacionales, del que disfrutan animales del bosque y las poblaciones urbanas y rurales.

Lo cierto es que el aguaje es una fruta de gran consumo en diversas formas en la urbe amazónica pero hasta ahora no se han logrado altos niveles de su industrialización. El IIAP hizo conocer que unas 5 mil familias están ligadas a la cadena de comercialización del aguaje. Las cifras pueden ser menores cada día debido al crecimiento y la necesidad del mercado.

El aguaje es una fruta bendita, se come el mesocarpo y con la semilla (pepa) los artesanos confeccionan vistosos llaveros y algunos la están utilizando para reemplazar el cascajo en la construcción de pisos y veredas, mediante la mezcla con cemento y arena. La industria pecuaria ensaya su uso, mediante la molienda para obtener de la harina el insumo que se mezcla con otros productos para obtener alimentos balanceados.

En el consumo humano se obtiene una gran reserva de betacaroteno (vitamina A), cuyo contenido comparado con la zanahoria o con la espinaca alcanza porcentajes 5 veces mayores. Realmente sensacional descubrimiento que posibilita su uso en la dieta de niños y madres gestantes debido a que ayuda en la formación y mantenimiento de dientes sanos, de tejidos blandos y óseos.

El uso del aguaje es variado, los amazónicos nos servimos como fruto maduro, en pulpa (masa), como refresco al que llamamos aguajina (los bolivianos lo han industrializado vendiéndolo envasado en decidida competencia con las gaseosas), chupetes, helados, mermeladas y otros derivan de este fruto. Su consumo tal como se reporta demanda unas 1,500 toneladas mensuales, es decir un promedio de 50 toneladas por día, solamente en la ciudad de Iquitos.

Fuera de la graciosa suposición de que el aguaje contiene hormonas femeninas, haciendo más sexys a las mujeres y afeminandos a los hombres, algo nada comprobado, es un fruto singular, exquisito y poderoso de la Amazonía peruana.


Soporte de información técnica y científica:
AGUAJE, La maravillosa palmera de la Amazonía. Dénnis del Castillo Torres, Erasmo Otárola Acevedo, Luis Freitas Alvarado. Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana, 2006

12/03/08

RAUL CASTRO Y OSCAR OLAVARRÍA


La asunción formal de Raúl Castro al cargo de presidente de Cuba, reemplazando en definitiva a su hermano y líder de la revolución cubana Fidel Castro, no fue tan sorprendente como la misma renuncia irrevocable. La elección estaba cantada y el mundo entero ahora se apresta a conocer los cambios en la política de gobierno del país de la isla y aparentemente son incógnitas los giros que se puedan dar. La presencia de Raúl Castro al mando de Cuba no tendría ninguna particularidad ni ocuparía un espacio dentro de mi blog si es que esa figura mundial no tendría una mínima relación con Iquitos y nuestra región. Aunque usted no lo crea este hombre y la Amazonía tienen una ligazón especial y Cuba una herencia de Loreto que en la actualidad es una de sus variantes económicas internacionales.

Oscar Olavaria Saldaña, actual decano del Colegio de Periodistas del Perú aquí en Loreto, es una pieza importante en esta relación que la historia ubica en agosto de 1974. El director del diario La Región, en esos tiempos fue el jefe de la oficina de Relaciones Públicas de la Dirección Regional de Pesquería y fue cercano en los días de Raúl Castro en Perú.

Eran los tiempos del gobierno revolucionario de Juan Velasco Alvarado y del Ministro de Pesquería Javier Tantaleán Vanini. La primavera política hacia posible el romance en las relaciones entre Cuba y Perú y esto promovía visitas de intercambio turístico y de experiencias de manejo social, productivo y ecológico (en esos tiempos esa palabra no existía en los diccionarios). El buen Oscar Olavaria tuvo la suerte de ser parte del equipo de anfitriones que había encargado el gobierno militar para las atenciones a una delegación importante que representaba a Fidel Castro.

La visita fue muy comentada en esos tiempos y Oscar Olavarría recuerda que ese grupo “(…llegó a la cabeza con Raúl Castro) en un avión de Cubana de Aviación en compañía de su esposa y del hijo de Fidel Castro a quien decían cariñosamente Fidelito, que llegó con el seudónimo de Jesús por razones de seguridad, así como también el embajador de Cuba Antonio Jiménez para luego trasladarse hasta la reserva nacional del Pacaya donde, impresionado por la majestuosidad del ambiente y la dimensión de las cochas Yarina y Zapote, decidió quedarse en el lugar gozando de las bondades de la naturaleza por espacio de una semana.”.

Durante su permanencia en medio de la selva (casi virgen) de la Reserva, las rondas tertuliantes abordaban cualquier tema anecdótico pero Raúl Castro evitaba con especial sutileza y proseguía consumiendo los finos habanos (cigarros negros). Eso sí, dicen que le encantaba narrar su aventura en el frente Franck Pais, que el comandaba y que dio la victoria final para el derrocamiento de Batista e ingresar victorioso a la ciudad de la Habana.

Conversando de este tema con el decano del Colegio de Periodistas de Loreto sus ojos brillan por la emoción y el especial orgullo de haber tratado con este personaje, discutido, criticado o lo que sea pero personaje mundial, al fin y al cabo. Oscar dice que Raúl Castro demostró en esa liberación ambiental de la selva peruana su “carácter afable, divertido y jovial”, que en esa sencillez expresada no parecía que se tratara “del segundo hombre rector de los destinos de Cuba, pues dialogaba con todo los vivientes de la etnia cocama-cocamilla que habitan en la quebrada del Puinahua en la reserva nacional del Pacaya que es afluente del río Ucayali”. Comenta Olavarría que Castro aprendió a cazar lagartos, no los mataba, solamente los atrapaba para después liberarlos.

“La invitación a Raúl Castro fue para que conociera el potencial hidrobiológico de la amazonía, así como del proyecto pesquero que se estaba realizando para la extracción y transformación de las especies existente en esta zona del país, pero, lo anecdótico de esta visita es que el hoy presidente cubano llegó solo por dos días, para sostener dialogo con las diferentes autoridades de ese entonces, sin embargo el encanto natural de la zona así como la magnificencia del ambiente, hizo que Raúl prolongue su estadía por varios días más. Eso hizo que la reunión de Ministros de Estado peruanos con Raúl Castro se llevara a cabo en la misma cuenca del río Pacaya” repasa Oscar.

El entonces vicepresidente de Cuba al partir del Perú fue llevando especies jóvenes y miles de alevines de paiche (arapaima gigas) el pez de agua dulce más grande del mundo, especie muy apreciada a la que sembraron en lagos y ríos de Cuba y que ahora es un producto de exportación. El paiche cubano –de origen loretano- es muy apreciado en la culinaria y en los mercados de la fina cocina francesa, algo que hasta hoy los peruanos no logramos conseguir.

Raúl Castro no tuvo presencia en las calles de Iquitos, sino que al llegar se alojó en la base aérea del grupo 42 y en ese lugar una noche antes de partir el maestro Orlando Cetraro con su orquesta armó un fiestón de “rompe y raja” en honor de la delegación visitante. Describe Oscar Olavarría que “al día siguiente al momento de partir como recuerdo de una "gran amistad" me obsequió una colección de libros sobre la " Historia de la Revolución de Cuba", la historia de Antonio Maceo que es un prócer de la independencia cubana y otros libros que inclusive en uno de ellos puso una dedicatoria, estas obras guardo como imborrable
recuerdo en mi biblioteca personal”.

10/03/08

ENTRE AGUAJES, PALOS Y MERMELADAS

Plaza de Armas de Iquitos

Sentado en la plaza de Armas como para tomar un poco del fresco de Iquitos, coincido en la misma banca con un hombre que igual que yo había ido al lugar en busca de distraer sus ojos y recibir la brisa de la noche. Los loretanos somos de poco hablar y éste hombre es uno de ellos, de los típicos nuestros a los que hay que sacar las palabras en cucharaditas.

El hombre de poco más o menos medio siglo de vida me muestra los zapatos llenos de barro y responsabiliza al alcalde Salomón Abensur del descuido de las calles y que la Odebredcht, la constructora brasilera contratada para cambiar las tuberías de agua de Iquitos hace lo que quiere… “y shaluco, bien gracias”. Dice que en su distrito el alcalde de Belén, José Vela, al que lo quieren revocar, está enfermo, pero enfermo de ludopatía y que “muy moshaco (mujeriego) es”, porque más tiempo se da para estar en los tragamonedas que resolviendo los problemas que tiene su pueblo y manejando su jeep acompañado de hermosas damiselas. Belén es pobre y desordenado, es un distrito caótico.

“Al carajo con esos pendejos, todos son iguales” habla con naturalidad, expeliendo descontento. La ciudad está horrible. Llueve mucho, hace calor luego, el sol sale y seca las calles, se evapora el agua, el calor es horroroso, el asfalto de las pistas quema como un infierno, el barro al poco tiempo se vuelve polvo y no hay cuerpo que lo aguante. Hay una ola de gripe por que este clima es insoportable, es sumamente hostil.

Le pide al presidente regional Yván Vásquez que haga más obras y sobre todo que las culmine por “que esas que están inconclusas j…”. No entiende, y quizá no tiene por qué entender, las razones burocráticas pero su reclamo está allí. Pide trabajo, los jóvenes chamba (el programa de creación de fuentes laborales del Gobierno regional) no será una suficiente fuente de trabajo. La región quiere más que palabras, dice y no entiende que lo prometido en campaña es difícil de cumplir, que es bien tranca hacer realidad los sueños y las promesas.

Habla del presidente regional de quien dice que más pelacho (pelado, calvo) quedará porque no puede resolver lo prometido. Es que no tiene asesores que respalden sus propuestas nos dice. Se expresa así mientras atiende a un vendedor de aguajes que pasa por el lugar donde estamos sentados ofreciendo estos ricos frutos amazónicos. A este país no le cambia nadie, menos a Loreto, nos comenta en tono de frustración, “siempre nos equivocamos al elegir a nuestras autoridades”.

Y sus palabras apuntan ahora a Punchana, donde dice que el alcalde Joiner Vásquez no es ni chicha ni limonada. Comenta que nada a hecho y que todo sigue igual o peor, pero es ahí donde recuerda al anterior burgomaestre Raúl Chuquipiondo, que según su parecer pudo hacer un mejor gobierno y que no lo dejaron, “pero ninguno habrá que supere a Charles (Zevallos), que aunque `medio loco` le cambió la cara a Punchana".

Iquitos es una ciudad singular, con sus gentes de carácter especial y de expresiones espontáneas, sinceras. Finalmente, al cabo de media hora de conversa ya había compartido con él media bolsa de deliciosos aguajes y habíamos recorrido, velozmente en sus bien intencionados comentarios lo quehaceres de la actividad gubernamental de la principal urbe loretana. Solamente que al final quebró sus críticas por el elogio y admiración a la mujer, a la alcaldesa de San Juan, Mirna Villacorta, de la que dijo “ella sí está haciendo bien las cosas”.

Nos despedimos y el hombre con sus zapatos enlodados, con sus aguajes comidos y una carga de flatulencia que se va formando en su estómago por alimentarse divinamente con este fruto, va camino a casa con la característica pasividad que tenemos los loretanos, muchos de los cuales somos tan lentos como el tiempo en soledad.

06/03/08

EN EL RIO, LA MUERTE ANUNCIADA

La cifra se eleva a casi 30 personas fallecidas en la tragedia del Tapiche, un afluente importante del Ucayali en la provincia de Requena. Se sabe que la causa de tan fatal fin de semana sería la sobrecarga de la motonave Santa Elena y el fuerte temporal de la noche. Lo que no se conoce ni se conocerá jamás es la cantidad de personas desaparecidas. En la Amazonía la informalidad es una demanda sordomuda y la necedad un argumento de vida.

Este no es el primer accidente, ni será el último que ocurra entre las aguas de nuestros agraciados pero feroces ríos amazónicos. Enumerarlos sería remontarnos a tiempos sumamente lejanos, pero esa es historia y casi nada tiene que ver con la realidad actual en la que somos responsables sino todos, tal vez seamos muchos.

El tránsito fluvial o la navegación por los ríos es verdaderamente un caos, es una situación derivada de un manejo irresponsable, poco atento y carente de concentración de los responsables que conducen los órganos competentes. Cada vez que sucede esto acudimos al punto de mira y resultamos siendo críticos de muertes anunciadas, sabelotodos, inteligentes de propuestas y hasta “colones”, por que descubrimos la gran América después de 500 años que lo hiciera Cristóbal. Los funcionarios de las instituciones competentes, ahora ante tanta desgracia manifiestan su hipócrita preocupación por el desorden de la navegación por nuestros ríos.

Entre las fantásticas aventuras cotidianas de mi carrera, me tropecé con tantas desgracias y entre ellas los naufragios con decenas y a veces centenares de vidas liquidadas en las turbulencias de los ríos. Correr detrás de la noticia es apasionante, pero en casos como los de la motonave Santa Elena del río Tapiche del pasado fin de semana o como el que me correspondió vivir en la motonave Chachita de principios de la década de los 90´s en el río Marañón, es experimentar el dolor desde el cuerpo ajeno y esa es una sensación lacerante e indescriptible, porque una cosa es llorar por tu piel y espíritu herido y otra profundamente diferente es la que ocasiona el dolor ajeno.

Las embarcaciones fluviales salen desde los llamados puertos, que no son otra cosa que atracaderos, con sobrecarga en sus bodegas, con una población humana sobredimensionada que supera en muchas decenas la capacidad de la embarcación y a veces hasta compartiendo los espacios con animales que son transportados en medio de las personas. Precisamente por el sobreuso de los espacios.

Fantástico para la fotografía, pero siniestro, tenebroso y horroroso para la realidad que quema sobre la piel al saber que la lancha o el botemotor navegará por muchas horas y días sin parar en medio de las movidas aguas selváticas, con un número mayor de personas que la capacidad indicada. Los camarotes son poquísimos, se utilizan espacios cerrados donde se extienden hamacas de lado a lado, y como los lugares disponibles son pocos, unas hamacas se tienden encima de otras “para poder alcanzar”. Es decir el viajero puede dormir en medio de dos hamacas; de bajo de una de ellas respirando los aires del humano que duerme en la hamaca de arriba y haciendo casi lo mismo sobre el que duerme mirándolo desde atrás.

La muerte es compañera de la incomodidad, y es parte de la letanía. La parca viaja en lancha o embarcación de cualquier tipo; está pacientemente acompañando y recoge su carga de vez en cuando, de la misma manera en que lo hizo este fin de semana en que se llevó consigo hombres, mujeres y niños, no se sabe cuántos, pero si que fueron muchos. No se sabe cuántos subieron en cada lugar de atraque, se desconoce cuántos murieron y sí, que los que aparecen muertos no son todos y que pudo ser uno ó 10 ó 30 los muertos que se llevó el río.

Se hundió la nave en las aguas, salieron los muertos flotando, muchos fueron con la corriente del río y otros no se sabe dónde estarán. Lo cierto de todo esto que el accidente desnuda la realidad de imprevisión frente a una actividad nutrida, popular y regular como el transporte fluvial en la Amazonía. Los muertos nunca verán y quizá nosotros tampoco, un puerto de embarque ordenado y moderno que sea la expresión del respeto a la vida humana del poblador de este extenso territorio verde del Perú.

04/03/08

RAUL LANDA: MIRAFLORINO CON CORAZON DE LORETANO

Solamente Raúl Gonzalo Landa Capella se atrevía promover adolescentes para hacer periodismo en radio, una especie de periodismo escolar pero frente a los micrófonos de una radio de verdad. Fue mi profesor de inglés en la secundaria, pero antes lo conocí como conductor del programa de variedades y concursos más sensacional que la radio de la Amazonía haya escuchado: Sorpresas Dominicales. En ese programa, cuando tenía entre los 8 ó 9 años de edad, quizá gané más premios que ninguno en Iquitos y yo ya era parte familiar de la actividad de Landa Capella. Hasta hoy vibra en mi mente los acordes del “morropoy, poy, poy, no me empujen que ya voy…” cuyo fondo musical caracterizaba al programa cada domingo desde muy temprano hasta las 6 de la tarde.

Alguna vez, José Ángel “pepino” Verea Chávez, fabuloso periodista y anecdotista, describía a Raúl como uno de los “pituquitos” llegados del aristocrático distrito limeño de Miraflores para ser jefe de ENTEL Perú en Iquitos, recordada empresa de telefonía que usaba magnetos (a manivela) para comunicarse entre los aparatosos teléfonos de la época. Dice “pepino” que vestía pantalones de casimir y pulcras camisas adornadas con lapiceros enchapados de oro al bolsillo.

Raúl fue rápidamente atrapado por su pasión que es la radio. Narraba fútbol y conducía con una velocidad, hasta hoy admirable, sus programas dominicales. Una nube de muchachos lo acompañaba que en su volumen era una parte de los que lo seguían en sus labores pedagógicas y de técnico de fútbol. Landa Capella es todo un caso, desde esa época hasta hoy. Es decir que Raúl tiene en Iquitos fácilmente 40 años (antigüedad que no lo sé exactamente) y una riqueza extraordinaria de la que cada vez que puede desborda, hace gala y regala en el relato de sus experiencias, como aquella que le tocó vivir en la tragedia del Estadio Nacional de Lima el 24 de mayo de 1964 durante el partido entre Perú y Argentina, cuando trabajaba para la agencia de noticias UPI.

Landa Capella se enamoró por siempre y para siempre de Teresita Olórtegui, una noble dama loretana con quien tiene la felicidad de tener como hijo a Juan Raúl, sacerdote católico con una calidad y sencillez extraordinaria, y Libita que es una dama singular. Qué hombre no puede ser feliz con tamaña cosecha de su vida?.

Su quijotesca actitud de construir juventud y hacer patria con el deporte y el periodismo le ha dado frutos importantes, aunque no pocos sinsabores. Más de una vez le pedí que dejara el Juventud Miraflores, su verdadera pasión vital porque le estaban pagando mal, no reconocían su incomparable labor social, deportiva, su íntegra y honesta entrega. Me escuchaba pero con sabia desobediencia proseguía “fiel al castigo”, es decir al servicio de su eterno club, al cual adicionaba nombres para tener más en qué dedicarse. De ahí salían el Miraflores Juniors y otros más que al final seguían siendo lo mismo, es decir miembros de la gran familia de este “miraflorino con corazón de loretano”.

Con Raúl Landa en 1973 me hice corresponsal de deportes en Requena, donde me mandaron a estudiar en el internado del padre Pascual Alegre, y enviaba noticias para el programa “La Voz del Deporte” de Radio Atlántida. Luego 1974 ya estaba al lado de Raúl en el programa “Deporte al Día” de Radio La Voz de la Selva, recuerdo que fue el 1 de agosto a las 12 meridiano.

Con el maestro Landa hice lo que ningún muchacho de mi edad hizo en Loreto, salí a transmitir fútbol profesional acompañando al CNI. La primera fue a Trujillo en un choque con el Carlos A. Manucci, luego a Chiclayo para el partido con Juan Aurich y así fui sumando experiencias. Para viajar a estas jornadas periodísticas que Iquitos entero escuchaba, debía pedir permiso en el colegio donde estudiaba y recuerdo el especial apoyo que recibía de mi profesora Nora García.

De Raúl Landa tengo que hablar mucho, pero más debo agradecerle su inmensa tolerancia, enseñanza, orientación y fe. Me puso al lado de notables de ese tiempo Américo Zavaleta, Manuel Iwamoto, Fernando Vásquez Barbarán, Eulogio Amado García Pinedo, Samuel Ríos Barrientos y otros, para aprender de ellos. Me abrió las puertas de esta profesión que me ha dado grandes satisfacciones. Raúl a pesar de los años sigue firme, gracias a la bendición de Dios para la satisfacción de quienes lo queremos y deseamos que siga siendo valioso para Loreto.